Escándalo en el sector del vino de nuestro país vecino. Los responsables de la Dirección General de la Competencia, el Consumo y la Represión del Fraude (DGCCRF), en sus siglas francesas) han dado a conocer los resultados de dos años de investigación, que ha demostrado que en el país vecino se vendía vino español como si fuera francés. Se trata de infracciones que pueden ser castigadas con multas cuantiosas e incluso sanciones penales.

Entre 2016 y 2017 la DGCCRF realizó una encuesta a gran escala para verificar el etiquetado y la presentación de los vinos importados. Controles que se llevaron a cabo en todo el territorio francés y a lo largo de toda la cadena (productores, importadores, comerciantes y distribuidores).

Un total de 743 establecimientos fueron auditados en 2016 y 2017, específicamente en el tema de los vinos extranjeros. El 22% de los establecimientos visitados en 2016 y el 15% de los establecimientos visitados en 2017 estuvieron sujetos a no conformidades que iban desde la confusión hasta el afrancesamiento.

Desde 2015 los productores de vino franceses sin indicaciones geográficas y vinos IGP han enfrentado una fuerte competencia de los vinos españoles en el mercado de vinos de nivel inicial, especialmente entre los vinos varietales. Estos vinos son importados principalmente por comerciantes franceses para ser comercializados con marcas propias o marcas de distribuidor. Las alertas de la profesión denunciando fraudes en el origen de estos vinos llevaron a la DGCCRF a lanzar en 2016 una encuesta específica a nivel nacional. Esta encuesta, inicialmente dirigida a los importadores de vino, se extendió a toda la industria, incluida la distribución, incluidos los minoristas, y café-hotel-restaurantes (CHR), según la nota de prensa emitida por la DGCCRF.

Controles sobre el afrancesamiento de los vinos importados

Se verificaron todos los principales importadores de vino a través de datos de la Administración de Aduanas. Estos controles se centraron en la trazabilidad de los vinos importados de España: los investigadores verificaron que estos vinos no fueron revendidos como “Vin de France”.

La encuesta mostró que la mayoría de estos vinos se comercializan con la mención correcta del origen, por ejemplo “vino de España” o “Vino de la Comunidad Europea” (VCE) cuando se mezclan con vinos de otros países de la Unión Europea.

Sin embargo, se registraron varios casos de afrancesamiento que involucraban volúmenes que oscilan entre 2.000 hl y 34.500 hl (equivalentes a 4,6 millones de botellas). Los vinos españoles se vendieron a granel como “vino francés” o incluso usurpando un nombre IGP francés. Estos fraudes son objeto de procedimientos penales por engaño, práctica comercial engañosa (PCT), engaño de bandas organizadas o usurpación de señales de calidad. Las penas incurridas con respecto al PCT son de 2 años de prisión y una multa de 300.000 euros, que puede aumentarse al 10% de la facturación promedio anual, en proporción a los beneficios derivados del delito.

También se observaron deficiencias en cuanto a la redacción de la denominación de venta en las facturas, que a veces es imprecisa como consecuencia de las menciones erróneas de origen en la etapa de comercialización, en particular en el extranjero cuando estos vinos se reexportan, según la DGCCRF.

Controles de etiquetado para vinos importados

Estos controles fueron llevados a cabo tanto por los operadores de producción responsables del etiquetado del vino como en la etapa de distribución por hallazgos directos en los “departamentos del vino”. Se controlaron más de 1.000 establecimientos minoristas.

Los investigadores verificaron que las etiquetas de los vinos importados (menciones de origen, logotipo, dibujos, etc.) no sugerían que estos vinos se hubieran producido en Francia.

Se han observado varios casos de incumplimiento. Las anomalías más frecuentes son:

– Insuficiente visibilidad de la mención original. La mención del origen es una indicación obligatoria para aparecer de forma visible y legible en los vinos. Sin embargo, por ejemplo, para los vinos vendidos en Bag-in-Box (BIB), la indicación de origen aparecía en algunos casos solo bajo el BIB o bajo el mango y, por lo tanto, no era directamente visible para el consumidor.

– Casos de prácticas de comercialización engañosas. En varias etiquetas de vino extranjeras, las menciones e ilustraciones utilizadas podrían inducir a error al consumidor sobre el origen del vino. Por ejemplo, una flor de lis, una escarapela francesa, la mención “Producido en Francia” o la mención “Embotellado en Francia” se presentaron mientras que la mención original “Vino de España” o “Vino de la Comunidad europea “apareció en la parte posterior de la botella y de una manera que era difícil de leer. Además, algunas etiquetas usaban elementos gráficos que evocaban un viñedo, por ejemplo, la imagen de un castillo, mientras que el vino estaba hecho de ensamblajes.