Asistir a la feria Barcelona WIne Week (BWW) ha sido una experiencia interesante. Que dicha ciudad quiere situarse en primera línea internacional, organizando eventos de prestigio, es una idea que me ha quedado clara.

El formato es moderno, profesional, y está a la altura de lo que el sector necesita. Un poco más pequeña de lo que me imaginaba y con algunos detalles por pulir, como –por ejemplo– los espacios de conferencias y catas abiertos, sin duda mejorables, porque su acústica es bastante mala.

El resultado para los expositores es diverso: los que la habían preparado mejor están más contentos, pero aún así tenían unas expectativas algo más altas. La feria había vendido muy bien los compradores que acudirían, pero había mucho más público local que internacional. Así, para los pequeños bodegueros de fuera de Cataluña BWW no ha ido muy bien. Los comentarios son que había pocos compradores internacionales interesados en DO,s pequeñas.

Otros grandes actores, como Felix Solis, entienden que esta feria no les aporta nada que no encuentren en otras a las que es imprescindible acudir, como Prowine. BWW cifra en 3.500 personas los asistentes el primer día, pero sería muy interesante saber el perfil de estos. Si efectivamente y como dicen algunos son de ámbito local, el recorrido de BWW es corto. Si, por el contrario, acuden compradores internacionales, creemos que se consolidará, porque el formato es moderno y profesional. Las catas han convencido, mientras que las ponencias no mucho. Hemos echado de menos ponentes internacionalmente relevantes, de mucho más nivel, temas que no estén tan manidos, contenidos que realmente nos aporten…

En una feria profesional oír lo de siempre no es interesante. Su periodicidad bianual, con bastante sentido, nos da un tiempo de reflexión, en la que también tendrán mucho que ver las circunstancias políticas. Se ha notado la falta de asiáticos, mercado en el que España tiene puestas muchas esperanzas. También se siente un cierto estado de inquietud, porque entre el Brexit, los aranceles americanos y el coronavirus el sector está lógicamente preocupado.

MVD