El empresario Antonio Banús Ferré se ha lanzado a un nuevo proyecto como es la bodega extremeña Carabal. Banús pretende que su vino se convierta en un referente entre los vinos españoles y por eso ha fichado a Ignacio de Miguel Poch, uno de los enólogos más reconocidos a nivel nacional y hasta 1995 asesor del marqués de Griñón. De Miguel, discípulo del prestigioso enólogo Michel Rolland, colabora con más de 20 bodegas y es uno de los más demandados.La inversión que ha realizado este empresario, uno de los herederos del patriarca Banús, que construyó gran parte de Puerto Banús (el puerto deportivo de lujo de Marbella), en la construcción del edificio que albergará los futuros vinos ha sido de unos 12 millones de euros.

La zona de viñedo de esta nueva bodega está situada en la localidad cacereña de Alía y se extiende sobre algo más de cien hectáreas. En ellas, Banús pretende relanzar el mercado del vino en Extremadura y señala que «esta región ha sido la última en incorporarse al mercado vinícola y creemos que vamos a hacer de ese problema una virtud. La riojitis es una enfermedad, pero puede curarse con consumidores que quieran conocer nuevos sabores».

Antonio Banús Ferré anunció que «el vino verá la luz, probablemente a finales de año», esperando producir alrededor de 40.000 botellas. «La capacidad máxima de la bodega, en los próximos años, será de aproximadamente 500.000 botellas», aseguró el empresario, que señaló que se dirigirán tanto al mercado nacional como al internacional.