La asociación Bodegas Familiares de Rioja cuestiona los pagos obligatorios para financiar campañas de consumo genérico cuando en Rioja se apuesta por la promoción del origen del vino y el territorio. Mientras la FEV, como miembro de la OIVE, ha desmentido en un comunicado parte de la información de la carta enviada al Ministerio por parte de la asociación.

Bodegas Familiares de Rioja ha pedido “amparo y apoyo político” al nuevo ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ante la obligatoriedad de pago de las cuotas mensuales de la Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE).

En una carta firmada por su presidente, Eduardo Hernáiz, (que se ha enviado también a los representantes de los diferentes partidos políticos riojanos y al Gobierno de La Rioja) la asociación de pequeñas y medianas bodega cuestiona la imposición de una cuota a todas las bodegas españolas para atender a la presión y a los intereses de los grandes grupos bodegueros y cooperativas y financiar campañas de promoción de vino ‘genérico’, e incluso de derivados del mismo, que nada tiene que ver con la estrategia de promoción del vino vinculado al origen y al territorio como es el caso de Rioja.

La carta advierte del “perjuicio no solo económico” que se está causando a las pequeñas y medianas bodegas de Rioja con las cuotas obligatorias, contra las que Bodegas Familiares ya se rebeló desde el primer momento, ya que “la promoción genérica del vino, e incluso de las sangrías y derivados, como la última campaña de la OIVE, va en contra de la filosofía de promoción de la propia Interprofesional del vino de Rioja, con estrategias ligadas al desarrollo territorial”. Son precisamente las estrategias comerciales de consumo genérico, sin arraigo territorial alguno, las que provocan un grave problema a las pequeñas y medianas bodegas porque contribuyen a bajar los precios del vino y, por tanto de la uva, y nos hacen ser menos competitivos: “Estamos duplicando nuestro esfuerzo económico para dos entidades que representan intereses contrapuestos”.

Bodegas Familiares de Rioja, al margen del proceso judicial emprendido por alguna bodega y que está pendiente de resolución en los tribunales contra las cuotas, considera que las organizaciones representadas en la OIVE no cumplen con los requisitos reales de representación exigibles del sector como para justificar la extensión de norma (decisión en la que se apoya legalmente la obligatoriedad de pago) concedida por el anterior Ministerio de Agricultura y denuncia que la OIVE y la extensión de norma son consecuencia de la estrategia y la presión política de la Federación Española del Vino, que agrupa a las grandes empresas vinícolas del país para defender sus intereses también “con la aportación económica de las pequeñas y medianas bodegas de todo el país, pero sin contar con nosotros más que para pagar las facturas”. «Lo que pedimos, y creemos absolutamente necesario, es un cambio de la estrategia política en España, que apoye más a la pequeña y mediana bodega, a la calidad y al origen de los vinos, que a los grandes grupos empresariales y a los grandes productores de vino».

Por su parte la FEV en su comunicado manifiesta que: más allá de las discrepancias legítimas que cada empresa u organización pueda tener sobre las actividades llevadas por la Interprofesional del Vino de España (OIVE), que por supuesto respetamos, lo que no podemos permitir es que se ponga en duda la legitimidad y representatividad de la FEV dentro de la Interprofesional, avalada por la legislación vigente y reconocida por el Ministerio de Agricultura.

Además, la FEV considera de extrema gravedad insinuar que haya podido existir trato de favor alguno del Ministerio de Agricultura para favorecer a la FEV y a sus intereses a través de la creación de la Interprofesional del Vino de España.

La FEV representa a un total de 680 bodegas en todo el territorio nacional, de las que el 99% son pymes según la definición adoptada por la Comisión Europea. De ellas, el 74% son pequeñas de enorme diversidad en la tipología de productos que elaboran, desde los más clásicos y tradicionales a los más innovadores, siempre desde el respeto al territorio, al origen, al valor de la marca y a la esencia del producto. Por esta razón, la FEV considera profundamente desafortunadas las declaraciones de la gerente de PROVIR y recogidas por algún medio de comunicación comparando a las grandes empresas vitivinícolas de nuestro país con “restaurantes de comida rápida que se unen para fomentar el consumo de comida basura”. La FEV “cree firmemente que las empresas que representamos merecen el máximo respeto independientemente de su tamaño o cifra de ventas y así lo exigimos”.

Por todo ello, la FEV a hecho llegar una carta tanto a PROVIR con copia al Ministro de Agricultura “manifestando el malestar de nuestra organización y de las más de 600 empresas a las que representamos desde hace 40 años y pidiendo que se retracten de dichas afirmaciones.