La asamblea de Bodegas Familiares de Rioja aprueba por unanimidad la entrada de los dos nuevos asociados, que se suman a un proyecto basado en el viñedo propio y en la defensa de un modelo basado en el interés único del negocio en la DOC Rioja.

La asamblea de Bodegas Familiares de Rioja aprobó la semana pasada por unanimidad la adhesión de dos nuevos asociados: se trata de Bodegas Lecea (San Asensio) y de Arizcuren Bodega y Viñedos, Arizcuren Wines (Logroño). Ambas bodegas comparten con el resto de asociados de Bodegas Familiares de Rioja sus principios básicos fundacionales como son el interés único de sus negocios en la DOC Rioja, la posesión de viñedo en propiedad y una limitada dimensión que encaja dentro de la tipología de pequeña y mediana bodega.

Bodegas Lecea cuenta con una tradición vitícola y elaboradora familiar que se remonta cuatro generaciones en la localidad de San Asensio. Luis Alberto Lecea, que hizo historia al ser el primer presidente del Consejo Regulador en representación de los viticultores, dirige junto con su mujer y sus hijos esta bodega ubicada en el barrio de Las Cuevas de San Asensio, con un impresionante entramado de calados subterráneas donde reposan y crían sus vinos, lo que la ha convertido en una de las bodegas más visitadas de Rioja.

Arizcuren Bodega y Viñedos es el proyecto personal de Javier Arizcuren, arquitecto de profesión que en el año 2009 acabó también estudios de enología y viticultura y decidió comenzar a elaborar vinos con los viejos viñedos de su familias en el entorno de la Sierra de Yerga. El de Arizcuren, con la primera y de momento única bodega urbana de Rioja, es un proyecto singular basado en la recuperación y el cultivo de sus viejos viñedos familiares de Quel hasta el punto de convertirse en una de las últimas grandes revelaciones de Rioja de los últimos años.