Bodegas Torres responde ante la presunta denuncia interpuesta por el Grupo San Jorge, más concretamente por su Presidente, Adma Inchausti: “Aún no tenemos constancia de ninguna notificación de denuncia y es falso que mandásemos un contenedor con aceites con fecha de consumo pasada”.

Tras la información que esta cabecera dio sobre el boliviano Grupo San Jorge, holding importador de alimentos que mantuvo estrechas relaciones con Bodegas Torres durante 25 años, la firma catalana ha reafirmado su posición: “No tenemos constancia de ninguna denuncia”.

Fuentes internas al grupo bodeguero nos confirman que esto se debe, bien a que la denuncia nunca fue interpuesta, o bien porque aún no ha sido admitida a trámite en el jurado de guardia. “No vamos a pronunciarnos sin ver una denuncia por escrito o alguna notificación oficial”, nos decían ante las declaraciones de Adma Inchausti, Presidente del Grupo San Jorge.

“El grupo San Jorge es una empresa de distribución de carácter familiar en el mercado boliviano. Fue iniciada por el padre hasta que falleció y pasó a manos de su hija, la señora Adma. A partir de ahí, nuestras relaciones profesionales cambiaron”, nos hicieron llegar desde Bodegas Torres. Al parecer, el grupo boliviano dejó en febrero del 2013 una deuda de 600.000 euros con la empresa catalana. “Aún no hemos recuperado la totalidad del dinero. Lo hemos dejado en manos de CESCE, nuestra aseguradora”.

“San Jorge es una distribuidora que no cumplía las obligaciones de los pagos. Era muy poco trasparente. Al mes de dejar de trabajar con ellos, encontramos otro distribuidor que nos ayudó a operar en Bolivia”, explicaron fuentes pertenecientes a Bodegas Torres

Según indican, Torres S.A dio bastantes oportunidades de pago a San Jorge, hasta que las cantidades a deber fueron demasiado altas. “Siguieron prácticas de mercado poco transparentes”, nos aseguraron sin indicar cuáles fueron las mismas.

Sobre los análisis realizados en un laboratorio a varios brandies y vinos de la compañía catalana, Torres asegura que, aunque no disponen de los datos (por causa del secreto profesional), les han indicado que tan solo fueron analizados Torres 5 y Torres 10 “con resultados no concluyentes”, subrayaron.

Indagando sobre la escasa información vertida sobre este asunto llegamos a lo que MVD cree que es el origen de esta afrenta: los contenedores que poseían lotes de aceites cuya fecha de consumo preferente estaba pasada. “Eso no es cierto”, indicaron con máxima contundencia. “Jamás Torres S.A ha desatendido el mercado boliviano. No sabemos qué intenta hacer la señora Inchausti diciendo esto, pero no es verdad”, concluyeron desde el Grupo Torres.

MVD seguirá investigando sobre el estado legal actual de la demanda y todas sus partes implicadas.