La vendimia sigue siendo noticia, así a mediados de semana la D.O. Somontano anunciaba que daban por concluida la vendimia con un total de 15.000 kilos de uva recogidos. Unos días más tarde ha sido la D.O. Rueda la que anunció que finalizaba la vendimia con un total de 83.420.637 kilos de uva recogida. También la D.O.Toro anunció una cosecha más corta y que, con 8 bodegas abiertas, alcanzaría los 15,5 millones de kilos.

Las 32 bodegas y 370 viticultores de la D.O. Somontano dieron por concluida la vendimia 2017 con un total de 15.500.000 kilos de uva recogidos. Del total, el 68% han sido uvas tintas (lideradas por las variedades Cabernet Sauvignon y Merlot con más de 3.000.000 de cada tipo seguidas por el Tempranillo (con más de 1.000.000), Syrah, Garnacha Tinta, Moristel, Parraleta y Pinot Noir. El ranking del 32% de las uvas blancas recogidas lo lideran Chardonnay (con casi 3.000.000 de kilos) y Gewürztraminer (con más de 1.200.000) tras la que se sitúan Macabeo, Sauvignon Blanc, Garnacha Blanca, Riesling y Alcañón.

Las heladas registradas en marzo que afectaron a un 10% de las parcelas del Somontano y las condiciones climáticas registradas durante el ciclo vegetativo que han provocado un peso menor de los racimos, han sido determinantes para explicar el descenso en kilos recogidos, un 16% menos que en la vendimia de 2016. Este año, el rendimiento medio ha sido de 4.444 kilos por hectárea frente a los 5.059 del año anterior. Ese descenso de rendimiento medio ha afectado, especialmente, a las variedades tintas.

Por otra parte, la Denominación de Origen Toro ha manifestado que tuvo una cosecha más corta de lo esperado debido a la corta producción de la presente cosecha, que en la actualidad, y con ocho bodegas abiertas, alcanza los 15,5 millones de kilos.

La razón de la escasa cosecha no es otra que la extrema sequía que se registra desde principios de año, así como las heladas tardías que afectaron a ciertas áreas de la Denominación de Origen.

Según el presidente de la D.O. Toro, Felipe Nalda, “la uva es de una calidad sanitaria excelente”, sin embargo, “las acideces tenderán a ser algo más bajas de lo habitual y es necesario controlar el PH para obtener vinos bien equilibrados, frescos y adecuados a los gustos actuales”.

También la Denominación de Origen Rueda ha concluido la vendimia con un total de 83.420.637 kilos de uva recogidos.

La vendimia de este año ha sido de las más tempranas de la historia de la D.O. Rueda, comenzando el 16 de agosto con la variedad Sauvignon Blanc – variedad de ciclo vegetativo más corto que el resto- y se ha caracterizado por darse las condiciones ambientales más satisfactorias de los últimos tiempos, con grandes contrastes de temperaturas entre el día y la noche, lo cual ayuda a mantener la calidad de la uva.

Sin embargo en esta vendimia la recolección ha sido de un 23% menos respecto al año 2016 con 108.812.763 de kilos acogidos a la D.O. Rueda, debido a dos factores fundamentales: las heladas producidas a finales del mes de mayo y la profunda sequía experimentada en los meses de verano.

De los 83.420.637 kilos de uva recogidos, el 98,90% corresponde a  uva blanca, siendo la variedad autóctona, el Verdejo la mayoritaria con 71.057.770 kilos.

La superficie registrada para la vendimia 2017 ha sido de 14.685,07 hectáreas, con un incremento de 1.167,57 con respecto al año pasado. Un 96% (14.097,67 has), corresponden a variedades blancas, de las cuales, el 93% (12.307,16 has.) son de Verdejo, lo cual pone de manifiesto el gran apoyo y protección por la variedad autóctona.  Este año, en la vendimia de la D.O Rueda se han registrado 1.491 viticultores y 69 bodegas elaboradoras.

Según Santiago Mora, director general de la D.O. Rueda, “es importante destacar los dos factores claves de la vendimia en Rueda: la mecanización y la nocturnidad. La mecanización permite recoger la uva en el momento óptimo de maduración así como acelerar los procesos para que la uva sufra lo menos posible en el campo  mientras es trasladada a las bodegas. Por otro lado, el hecho de hacer prácticamente toda la vendimia nocturna nos permite mantener las cualidades organolépticas de la uva en su máxima expresión y evitar al máximo la oxidación de la uva. Además podemos decir que esto supone un ahorro energético en las bodegas pues la uva ya entra a unas temperaturas más bajas que por el día, por lo que la energía necesaria para enfriar la uva al entrar en bodega es menor”.