El CO2 elevado, la subida de la temperatura y estrés hídrico podría afectar a la fisiología de las hojas y a la calidad de las uvas.

El cambio climático podría alterar la composición de la uva Tempranillo, la variedad más extendida en España, según la investigadora de la Universidad de Navarra Carolina Salazar.

Salazar ha concluido en su tesis doctoral que el incremento del dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera podría tener efectos positivos en la vid y contrarrestar los negativos: el aumento de temperatura y la sequía.

El estudio podría aplicarse a otras especies de interés agrícola que también se vean afectadas por estas variaciones, según informaciones de la Universidad de Navarra que ha precisado que el trabajo se ha desarrollado en la Facultad de Ciencias gracias a una beca de la Asociación de Amigos.El estudio ha consistido en examinar la influencia de factores asociados al cambio climático -como el CO2 elevado, la subida de la temperatura y estrés hídrico (menos agua disponible de la que la planta demanda)- sobre la fisiología de las hojas y la calidad de las uvas de la variedad tempranillo.Entre los resultados obtenidos, Salazar destaca que la interacción entre el incremento de CO2 y una mayor temperatura y/o estrés hídrico acorta los tiempos de maduración de los frutos.»Además, la subida de la temperatura posiblemente afecte a la calidad de las bayas, ya que disminuye el contenido de ácido málico, que es un indicador de calidad y que podría influir en el pH del vino, es decir, en su acidez final», añade.

Entre otros efectos derivados del estrés hídrico, la especialista subraya que este podría provocar daños oxidativos en las plantas, lo que podría afectar al correcto funcionamiento de las hojas de vid.