A finales del mes de octubre la vendimia ha finalizado en muchas denominaciones de origen, entre ellas, en D.O. Ribera del Duero; D.O. León, D.O. Valdeorras y D.O. Navarra.

D.O. Ribera del Duero

Ribera del Duero cierra el 30 de octubre una cosecha histórica de 96 millones de kilos, con vinos blancos por primera vez.

El Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera del Duero cierra la vendimia 2019, que ha tenido lugar del 12 de septiembre hasta finales de octubre con un total de 96 millones de kilogramos de uva recogidos de excelente estado y calidad, tras los 125 millones que se cosecharon en 2018, siendo la del año pasado la segunda mayor cosecha de su historia tan solo por detrás de los 133 millones de kilos que se recolectaron en 2016.

Entre ellos, 600.000 kilos recolectados han sido de uva albillo mayor, un hito en la vida de esta región vitivinícola, conocida mundialmente por la calidad de sus tintos y rosados. Así, por primera vez en sus 37 años de historia habrá vinos blancos amparados por la DO Ribera del Duero. La reciente modificación del pliego de condiciones del reglamento de la DO ha permitido a las bodegas de la DO elaborar vinos con al menos un 75% de albillo mayor, uva autóctona de la Ribera del Duero, cuyo cultivo se remonta a la Edad Media, y que hasta ahora se utilizaba para complementar la elaboración de los otros tipos de vinos amparados.

Un total de 8.300 viticultores y 300 bodegas han participado en la cosecha de las 23.371 hectáreas inscritas en la Denominación de Origen. Alrededor del 80% de las uvas ha sido vendimiada a mano, realizando una exhaustiva selección de racimos. La vendimia de este año ha dejado una producción de uva de excelente calidad, tanto para vinos jóvenes como de guarda.

La cantidad de la cosecha ha sido inferior a lo habitual, en especial debido al escaso tamaño y por ende peso de las bayas. No obstante, la calidad de la uva ha sido muy alta como consecuencia de la incidencia de este tamaño en la relación superficie/volumen de la baya e igualmente por las condiciones climáticas de la maduración que han permitido una perfecta maduración. Así, se trata de una vendimia marcada por la producción de vinos muy bien vestidos con un profundo color.

En definitiva, vinos frescos y elegantes con una nariz muy expresiva y gran equilibrio en boca destacando especialmente lo aterciopelado de sus taninos. La buena preparación y el impecable cuidado y mantenimiento del viñedo por parte de los viticultores de la Denominación de Origen ha sido clave para prevenir posibles plagas y enfermedades.

En palabras de Agustín Alonso, Director Técnico del Consejo Regulador de Ribera del Duero: “La campaña ha sido de una duración normal en lo que se refiere a su conjunto, concentrándose las entradas de uva principalmente en la última semana de septiembre y la primera de octubre. Los vinos producidos en esta campaña, no sólo harán las delicias de los amantes de los vinos jóvenes y frescos más ligeros, sino también las de los amantes de los vinos de guarda de Ribera, recordando en cierta medida las longevas cosechas del siglo pasado”.

La vendimia de 2019 también estará marcada por un nuevo sistema de gestión pionero en el sector que Ribera del Duero ha empezado a implementar este año, basado en un sistema de auditoría y autocontrol. La totalidad de la vendimia, tanto para los viticultores como para las bodegas, se ha gestionado de manera online mediante una aplicación web exclusiva, cumpliendo con la Norma ISO/IEC 17065.

D.O. León

La Denominación de Origen de León finalizó su vendimia el pasado 28 de octubre con 3,5 millones de kilos de uva calificada.

En esta denominación la producción se vio condicionada por la merma como consecuencia de la sequía durante todo el proceso vegetativo y por el rendimiento de un viñedo no recuperado de los daños causados a las cepas por la helada de 2017

De las tintas, la Prieto Picudo supone el 75,73% de toda la uva recogida, 2,638.085 kilos, mientras que la Albarín (323.688, 9,29%) consolida su posición dominante entre las blancas y supera por segunda vez a la Verdejo

La uva procesada es de extraordinaria calidad, de excepcionales condiciones sanitarias, y dará unos vinos frescos y muy aromáticos en todos los casos y posibilitará la elaboración de buenos tintos de larga guarda

La vendimia iniciada el 11 de septiembre finalizó el 28 de octubre, con una superficie productiva de 686,84 hectáreas; una superficie inscrita de 1.322,84 hectáreas; un total de 280 viticultores inscritos y 37 bodegas.

Valoración cuantitativa.

La Denominación de Origen León cierra la vendimia 2019 con la recogida de casi 3,5 millones de kilos de uva (exactamente 3.483.508), lo que supone una merma del 6,2% sobre la de 2018 (3.771.784) y se sitúa por debajo de las expectativas del Consejo Regulador, cuya previsión inicial apuntaba a los cuatro millones. Además del descenso generalizado de la producción en casi todas las denominaciones de origen del país, en torno a un 35% de media, como consecuencia de las condiciones meteorológicas de la campaña —sequía prolongada durante todo el proceso vegetativo, que trajo como consecuencia uva muy pequeña y racimo de poco peso—, el viñedo del sur de la provincia evidencia que sigue acusando los daños causados por la helada de la primavera de 2017, lo que tuvo como consecuencia una maduración desigual. La previsión de la dirección técnica del Consejo Regulador y de los propios viticultores es que esa situación pueda verse superada en la vendimia de 2020.

A esas razones hay que añadir que las bodegas han ajustado su producción a las previsiones de venta —condicionadas también por la pérdida de posición comercial a partir de la vendimia de 2017, con un 70% de merma— y a las dificultadas para incrementarla en un mercado de calidad extraordinariamente competitivo y, en consecuencia, han derivado parte de la uva recogida a la elaboración de vino para otros niveles de calificación inferiores y de menor exigencia en los controles técnicos.

El rendimiento por hectárea se eleva ligeramente respecto a las vendimias de 2017 y 2018 y alcanza los 5.073 kilos, muy lejos de los máximos marcados por la normativa del Consejo Regulador.

Por variedades de uva, la Prieto Picudo figura a la cabeza entre las destinadas a la elaboración de rosados y tintos, con 2.638.085 kilos (el 75,73%), seguida de la Tempranillo, con 267.590 (7,68%) y la Mencía, con 38.505 (1,11%). La Garnacha queda por segundo año fuera de la calificación.

Entre las variedades blancas, la Albarín se consolida como la preferida por los elaboradores y vuelve a superar claramente a la Verdejo, con 323.688 y 205.440 kilos de uva, respectivamente, lo que supone el 9,29% y el 5,90% del total. La Godello recupera producción y alcanza los 10.200 kilos. La Palomino y la Malvasía, también sin producción calificada, desaparecen como referencias varietales

Valoración cualitativa

Sin embargo, la pérdida de producción se ve compensada por la excelente calidad de la uva calificada, pese a las adversas condiciones meteorológicas con las que se inició el verano: una fuerte granizada, que afectó al sur de la zona de producción, y lluvias intensas durante varios días seguidos que provocaron serios daños en esa misma zona —Valderas, Gordoncillo y Mayorga, sobre todo— y que condicionaron el desarrollo del ciclo del viñedo en los meses siguientes. El riesgo de que las enfermedades fúngicas pudieran causar severos daños a la cepa durante el verano obligó a viticultores y bodegas a realizar numerosos trabajos fitosanitarios de prevención.

Pese a todo, esas mismas condiciones meteorológicas tan secas de los meses de julio, agosto y septiembre evitaron la aparición de daños fúngicos y propiciaron que la maduración en las parcelas ubicadas en las diferentes zonas de la denominación de origen fuese óptima. La uva pesó poco al haber sido un verano muy seco y eso permitió que nuevamente la relación pulpa/hollejo sea muy alta, lo que sin duda favorecerá especialmente a la elaboración de vinos tintos destinados a la guarda.

En el caso de las variedades blancas ya se puede adelantar que propiciarán vinos con una gran carga aromática, especialmente los elaborados con Albarín, y en general de muy

D.O. Valdeorras

La campaña de la vendimia 2019 concluyó oficialmente el 28 de octubre en Valdeorras con un total de 6.798.065 kilos de uva recogidos, lo que supone un incremento de dos millones de kilos con respecto al año pasado o, lo que es lo mismo, casi un 45% más.

Tras casi dos meses de trabajo en las viñas por parte de las diversas bodeas pertenecientes al Consello Regulador, se constata que “la de este año ha sido una de las vendimias más abudantes de la década”, según afirma el presidente del organismo, José Luis García Pando. “Un año más, nuestas uvas se significan especialmente por su calidad”, añade.

La cantidad de uva supera en dos millones la cifra del año pasado

Por variedades, se sitúa a la cabeza en cantidade la uva godello (con más de 3,5 millóns de kilos), seguida de la mencía, con más de 1,8 millóns de kilos. De la variedad alicante se recogieron 849.822 kilos y de la jerez (palomino fino) un total de 505.470. Tras estas variedades aparecen la sousón (40.377 kilos), la tempranillo (27.414), la albarello (9.819 kios), la merenzao (9.333 kilos),la mouratón (2.985 kilos), la doña blanca (2.528 kilos), la caíño (934 kilos), la torrontés (647 kilos) y la albariño (307 kilos).

D.O. Navarra

Finaliza la vendimia en la Denominación de Origen Navarra con una cosecha de alrededor de 54 millones y medio de kilos de uva en una campaña protagonizada por el descenso en la producción que es de un 13% respecto a la media de las campañas de la región.

La Denominación de Origen Navarra finaliza la vendimia con un descenso en la producción superior al pronosticado en el inicio de la campaña. Todavía quedan por recoger algunas parcelas destinadas a vinos conocidos como “vendimia tardía” que variarán en poca medida la cifra final. En total, se han vendimiado 54 millones y medio de kilos de uva repartidos entre las variedades blancas que representan el 10%: Chardonnay, Viura, Moscatel de Grano Menudo, Sauvignon Blanc, Garnacha Blanca y Malvasía. Y de las tintas que son el 90%: Tempranillo, Garnacha, Cabernet Sauvignon, Merlot, Syrah, Graciano, Mazuelo y Pinot Noir. La bajada supone el 13% menos respecto a la media de las cosechas de la región y el 30% en comparación con el año pasado que fue una campaña especialmente abundante. La razón principal radica en que las bayas de los racimos han contado con un menor peso del esperado.

Por zonas, en la Ribera Alta se ha recogido el 40% de la uva, cerca del 30% en la Ribera Baja, el 13% en la Baja Montaña y casi un 20% entre Valdizarbe y Tierra Estella. La vendimia ha sido protagonizada por 2.000 viticultores y 89 bodegas ubicados en los 116 municipios que componen las 10.500 hectáreas del mapa vitivinícola navarro. La campaña se iniciaba en los últimos días de agosto y se ha desarrollado hasta las postrimerías de octubre, como es habitual en la Denominación de Origen Navarra. Las condiciones climatológicas han sido halagüeñas hasta el final del ciclo. La marcada diferencia térmica entre el día y la noche o las escasas precipitaciones son condiciones que han permitido que se haya vendimiado de manera escalonada y en el momento óptimo. “Hemos vivido una vendimia tradicional en nuestra tierra y hemos recogido una uva excelente. Tenemos la suerte de contar con un enclave privilegiado para la elaboración, en una de las zonas más septentrionales de la Península Ibérica que nos ofrece la frescura y acidez suficiente para conseguir grandes vinos. Estamos expectantes para disfrutar del resultado de esta nueva añada”, comenta el presidente del Consejo Regulador de la D.O. Navarra, David Palacios.

Bayas pequeñas y un estado sanitario impecable de la uva hace presagiar la elaboración de vinos con concentración de calidades muy altas con muchas posibilidades para la crianza de la que esperar una notable evolución. Durante los próximos días se definen los nuevos blancos, rosados y tintos en las bodegas que marcan la identidad de la D.O. Navarra.

Foto: © D.O. Ribera del Duero