Políticas adecuadas del Gobierno de Portugal y las empresas del país vecino han permitido el resurgir del sector luso del aceite de oliva.

Como indicó recientemente en diversos foros el secretario de Estado de Agricultura e Alimentación portugués, Luís Medeiros Vieira, después de una etapa de declive, “en una década pasamos de una situación de déficit crónico a un superávit de 150 millones de euros”.

Según indicó Medeiros, “la producción de aceite de oliva se cuadriplico y se triplicaron, pasando a ser nuestro país el séptimo productor mundial y el cuarto en exportaciones, con valores que alcanzaron los 496 millones de euros en 2017”. El secretario de Estado insistió en lo que considera los dos desafíos más importantes para el sector en Portugal: “Apostar por el embalaje e innovar en éste, así como en el marketing, para aumentar el valor del producto; y apostar también por la organización de un clúster capaz de conseguir nuevos mercados para aumentar la internacionalización”.

En relación a aumentar el valor añadido Medeiros recalcó un problema del aceite de oliva portugués que también tiene el español: “Hay que revertir la forma en que el aceite de oliva se vende, porque estamos exportando gran parte a granel, cuando el embalaje, la marca y los rótulos son elementos que aumentan el valor, por lo que debemos asegurarnos que se realizan en Portugal”.