Según un reciente informe del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, “el viñedo de transformación es junto con el olivar el cultivo donde mayoritariamente se han venido implantando sistemas de riego localizado”. El informe recoge la evolución de una década, de 2007 a 2017, y deja claro que en las viñas la ya abrumadora preponderancia del regadío localizado de 2007 ha crecido hasta convertir los otros tipos –gravedad, aspersión y automotriz– en algo muy reducido y con tendencia a la baja.

En general crece la superficie regada, que ya es el 38,6% de la superficie de total de viñedo, cuando en 2004 era el 22,1%. Cabe destacar que Castilla-La Mancha representa más de la mitad, un 62,6%, de la superficie de viña regada.

El riego localizado representa nada menos que el 96,4% de la superficie de viñedo regada y sigue creciendo, convirtiendo a los otros sistemas en algo casi residual. Las cifras generales son claras. Dejando de lado pequeñas fluctuaciones, en 2007 el riego por gravedad representaba 7.364 ha, aspersión 15.951 ha, automotriz 1.965 ha, localizado 306.780 ha y otros sistemas o sin información 6.596 ha.

En 2017 estas cifras pasan a ser 5.889 ha en gravedad (-14,40%), 5.989 ha en aspersión (-49,12%), 1.211 ha en automotriz (116,13%), 355.012 ha en localizado (11,86%) y no hay cifra para otros sistemas o sin información. Cabe destacar que el fuerte aumento porcentual de automotriz se limita a 2017 (385 ha en 2016 y 1.221 ha en 2017) y parece relacionarse con la sequía.

Según indica el informe, “el sistema por gravedad, a pesar de las fluctuaciones de los últimos años, ha perdido un 14,40% respecto al promedio de superficie regada en los diez años anteriores, representando en la actualidad solo el 1,59% de la superficie de regadío del viñedo en España. Los sistemas de aspersión y automotriz están en claro descenso en el viñedo”.