Jose Ramón Fernández, Secretario General de la Comisión Europea de Empresas del Vino desde el año 2006, nos cuenta EN EXCLUSIVA cuáles son los principales objetivos y proyectos de la CEEV y cómo valoran la actuación actual de la Organización Internacional de la Viña y el Vino.exclusiva CEEV
Mercados del Vino: ¿Quién compone la Comisión Europea de Empresas del Vino?

Jose Ramón Fernández: La CEEV es la asociación profesional europea que representa a las bodegas elaboradoras y comercializadoras de vino de la Union Europea. Sus miembros son 24 asociaciones nacionales en más de 17 Estados miembros, que representan unas 7.000 empresas de un sector que emplea a 200.000 personas, en su mayoría pequeñas y medianas empresas, que comercializan una gran parte de los vinos europeos de todas las categorías (tranquilos, espumosos, de aguja, de licor, aromatizados y otros productos vitivinícolas) con y sin indicación geográfica.

Las exportaciones extracomunitarias de vinos de la UE representan más de 8.000 millones de euros anuales y aportan a la balanza comercial europea un excedente de más de 6.000 millones de euros. El sector del vino es el exportador número uno de la agricultura de la UE.

MVD: ¿Cuál es el principal objetivo del comité?

JRF: Nuestra misión es favorecer un entorno reglamentario, económico y social que potencie el desarrollo sostenible de un sector vitivinícola europeo competitivo y responsable centrado en los intereses del consumidor, libre de restricciones injustificadas o desproporcionadas al comercio, y que reconozca y promueva el lugar legítimo del vino, su sector y su cultura en Europa y en el mundo.

MVD: ¿Cuáles son las principales propuestas de su organización para un futuro inmediato?

JFR: Instamos a los gobiernos nacionales y a la Comisión a asegurar un dispositivo de aplicación del nuevo sistema de autorización de nuevas plantaciones y replantaciones de la Organización Común de Mercados Agrícolas (OCM) que sea simple, flexible, orientado al mercado, y lo menos restrictivo posible sobre la base de criterios objetivos y no discriminatorios para los distintos productos y operadores. Para ello, presentamos una carta abierta que puedes ver aquí, cuyos objetivos son  impulsar, facilitar y acompañar la implementación de las nuevas medidas dinámicas de la OCM para el sector del vino, en particular inversiones, innovación y promoción. Igualmente, intentamos facilitar la mejora del acceso de nuestros vinos europeos a los mercados internacionales mediante la prevención de conflictos comerciales (como recientemente el caso de China), y la consecución de acuerdos de libre cambio ambiciosos para el sector del vino entre la UE y nuestros principales socios comerciales, incluyendo Canadá, Estados Unidos, Japón, India y China, que desmantelen las barreras arancelarias y no arancelarias, y mejoren la protección de nuestras denominaciones y de nuestras marcas.

«El universo vinícola no es ya un club limitado y cerrado de un puñado de países productores y mercados tradicionales. Es una realidad en expansión que se globaliza»

MVD: ¿Con qué presupuesto se afrontan los grandes cambios necesarios para asumir los retos que tenéis a futuro?

JRF: El presupuesto global de nuestra organización se sitúa en torno a los 600.000 € anuales, sin tener en cuenta los recursos propios de cada una de nuestras asociaciones nacionales. La actividad del Comité es sufragada íntegramente por las aportaciones de sus asociados.

MVD: ¿Por qué la Organización Internacional de la Viña y el Vino ha perdido la fuerza en el mundo?

JRF: La OIV ha sido y perdura hoy indudablemente como la organización intergubernamental de referencia para nuestro sector a nivel mundial, con sus más de 40 países miembros. La OIV aglutina a los expertos designados por sus Estados miembros y establece recomendaciones sobre definiciones armonizadas de los productos del sector, así como de las prácticas de elaboración y otros aspectos técnicos de primera importancia para el sector.

A su vez, es indudable que la geografía y la realidad mundiales de la vitivinicultura y el comercio son ciertamente dinámicas y están evolucionando de forma muy significativa en los últimos años en términos de expansión de la producción, de los mercados y de los intercambios, así como en términos de innovaciones técnicas y comerciales, que plantean nuevos retos y grandes oportunidades para el sector.

El universo vinícola no es ya un club limitado y cerrado de un puñado de países productores y mercados tradicionales. Es una realidad en expansión que se globaliza. Esta evolución exige de la OIV, de sus Miembros y de nuestro propio sector un esfuerzo conjunto y una ambición renovada para fortalecer su papel y relevancia, reforzando y ampliando su representatividad, profundizando en su excelencia técnica, agilizando y modernizando sus formas de trabajar para anticipar mejor las respuestas adecuadas que permitan  potenciar los intercambios comerciales a escala internacional, apoyar el desarrollo sostenible de nuestro sector y promover el lugar legítimo de consumo moderado y responsable del vino en nuestra sociedad.