El consumo moderado de vino aporta aspectos beneficiosos para la salud, especialmente para prevenir algunas enfermedades crónicas como son las cardiovasculares.

¿Podríamos adaptar el proverbio latino In vino veritas y añadir In vino sanitas? Según expertos médicos y científicos internacionales presentes en el último congreso Wine and Health 2017, podríamos relacionar el vino con algunos beneficios para nuestro organismo. Con motivo del Día Mundial de la Salud, destacamos que el vino como alimento en el marco de una dieta sana y saludable como es la Dieta Mediterránea, aporta beneficios para la salud.

El vino es el responsable del 25% de los efectos saludables de la dieta mediterránea. En este sentido, el estudio PREDIMED (PREvención con DIeta MEDiterránea) señala que una mayor adherencia a esta dieta se asocia con una menor incidencia de enfermedades cardiovasculares. Según el Dr. Ramón Estruch, del Departamento de Medicina Interna del Hospital Clínic de Barcelona, Coordinador Nacional del estudio Predimed, Universidad de Barcelona y CIBEROBN, España, “el vino aporta aspectos beneficiosos para la salud, especialmente para prevenir muchas enfermedades crónicas, entre ellas, las cardiovasculares”

¿Sabías que tomar una o dos copas de vino equivaldría a una sesión de cardio? Esto se debe al poder oxidante del resveratrol, una sustancia natural capaz de mejorar el rendimiento físico, la fuerza muscular y la función cardíaca, de forma similar a lo que se consigue tras una hora de entrenamiento. En este sentido la Dra. Lamuela, presidenta de Wine Health 2017, Departamento de Nutrición, Ciencia de Alimentación y Gastronomía de la Facultad de Farmacia y Ciencias de la Alimentación de la Universidad de Barcelona y CIBEROBN, España, destaca que “la ingesta de vino implica que el cuerpo consuma más calorías y en consecuencia, mantener un peso más saludable”

El vino es un alimento rico en polifenoles, lo que se asocia a una mejor cognición o un menor riesgo de demencia, según evidencias epidemiológicas sólidas. Estos compuestos, presentes en el vino, actúan positivamente sobre las funciones cognitivas y mejoran nuestro estado de ánimo y, en consecuencia, reducen la angustia, la ansiedad y la posibilidad de sufrir depresiones.

En resumen, el profesor R. Curtis Ellison, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston, concluye que los consumidores ligeros-moderados de vino tienen menos riesgo de sufrir enfermedades, con lo que tienen una menor mortalidad total y especifica que las personas que consumen vino con moderación tienen menos riesgo de fallecer por cualquier causa que las que se abstienen o beben en exceso. Por lo tanto estos expertos en la medicina y en la investigación avalan con estudios científicos las bondades de un consumo moderado sobre la salud.