Actualidad de los vinos sin alcohol: el presidente de Matarromera, Carlos Moro, contesta a Mercados del Vino y la Distribución sobre un sector en el que su grupo empresarial es pionero. Las claves de su elaboración, su consumo a nivel mundial, cómo funciona la exportación y que países están entre los principales productores de este vino son algunos de los temas tratados en esta entrevista.

¿Cuál es la realidad de este producto, en cuanto a elaboración y consumo, en España, Asia, América Latina y el resto del mundo?
La realidad es que el vino sin alcohol poco a poco va calando en el mercado. Todo producto pionero, y el vino sin alcohol lo es, tarda un tiempo en asentarse.. Pero interés y demanda hay, y así lo venimos experimentando desde hace unos pocos años. Evidentemente, el ritmo de ventas y asentamiento en el mercado es más lento de lo que nos gustaría, pero estamos confiados en su desarrollo y explosión a corto plazo. En Exportación nos ocurre lo mismo, con el agravante que suponen los trámites burocráticos de cada país. Al ser un producto tan nuevo, en determinados países ni siquiera tienen legislación que hable de “importación de vinos sin alcohol”, por lo que los trámites en ocasiones son largos y engorrosos…

¿Cuáles son los países pioneros en producción y consumo de este producto? ¿Por qué?
Hay que decir que en Alemania ya hay experiencias similares (aunque no sean 0%) desde hace casi 30 años. En cuanto al tipo de productos que nosotros desarrollamos (0% alcohol y con muy pocas calorías por copa) podemos decir con orgullo que hemos sido pioneros. No en vano, la práctica enológica de desalcoholización en toda la UE se desarrolló en Emina (en Valbuena de Duero, Valladolid), y eso fue clave para que la OIV empezara a tomarse en serio la creación de la categoría de “vinos sin alcohol” y “bajos en alcohol”.
En cuanto a consumo, países nórdicos, China, Alemania, Holanda o Reino Unido aceptan con total normalidad esta categoría de producto, y en España poco a poco va calando. Ya no suena tan raro…

¿Cuánto factura este mercado en el mundo y en el país? ¿Cuánto ha crecido en el último año?
A nivel global no dispongo de datos que certifiquen “cuánto vino sin alcohol se vende en todo el mundo”. En nuestro caso estamos moderadamente satisfechos porque vemos que hay demanda en cada vez más países. Las ventas de Eminazero en el conjunto de nuestra compañía se acercan ya al millón de €. Para llevar tan poco tiempo es una cifra para estar contento, aunque debo decir que nuestros objetivos de facturación y venta son más ambiciosos.

¿Cuáles son las proyecciones de facturación, crecimiento y exportación para este año?
Pretendemos superar los 1,2M€, con una clara apuesta por el mercado exterior. Tenemos conversaciones en marcha con muchos países que confiamos cerrar en breve, por lo que las perspectivas son francamente buenas. En el mercado nacional también tenemos previsto crecer, porque el campo y el desarrollo del producto es enorme.

¿Cuáles son las principales marcas que comercializan este producto? ¿Cuál es su participación en el mercado?
A nivel nacional apenas hay competencia, y sinceramente, es una pena. Ojalá hubiese 4 ó 5 marcas potentes, de grupos grandes, que comercializaran vino sin alcohol de calidad. Eso ayudaría a posicionar la categoría de producto sobremanera. Ser pionero es una ventaja, pero nos topamos con que en ocasiones estamos demasiado solos, y tenemos que hacernos nuestra propia competencia. A nivel internacional nos ocurre casi lo mismo, aunque en algún país empieza a haber algún intento parecido.

¿Cuáles son  las principales barreras para  los productores como para no desarrollar aún más este producto en otros mercados fuera de España y Francia?
hay una cosa clara: hacer un vino sin alcohol de calidad es complicadísimo. A Emina les ha costado más de 5 años de investigaciones y muchísima inversión económica (más de 7 millones), humana y tecnológica. Solamente por eso ya existe una barrera importante que seguramente elimine la posibilidad de que haya muchas marcas de vino sin alcohol. Se necesita cierta estructura y medios, pero sobre todo, y esto es lo más importante, se necesita tener determinación para querer hacerlo. Siempre decimos que en términos de I+D+i no hay nadie que desarrolle, invierta y se esfuerce tanto como Grupo Matarromera. Por poner un ejemplo: nuestra planta de deconstrucción molecular, donde elaboramos el Eminazero, se ha realizado siguiendo parámetros de ingeniería y desarrollo propios, y por tanto, el sistema y el know-how reside únicamente aquí.

¿Se ha planteado elaborar este producto en otros países? ¿Cuáles?
No. Para hacer un buen vino sin alcohol de calidad como Eminazero lo primero es tener buen vino, y eso, de entrada, lo tenemos en primer lugar aquí, en la Ribera del Duero, en Rueda o en Cigales. Además, la tecnología y la maquinaria que hemos logrado implementar en nuestras instalaciones no podemos encontrarla ni exportarla a ningún lugar del planeta. Por eso el Eminazero sólo puede hacerse aquí. Hoy por hoy no nos planteamos elaborar el vino sin alcohol en otro lugar.

¿Cuáles son los principales problemas que plantea este producto desde el punto de vista sensorial?
Lo principal para el consumidor final, es que no debe pensar que está bebiendo un vino normal. Quien quiera disfrutar de un vino completo, redondo y espectacular, puede hacerlo sin salir de nuestra casa (tenemos 7 bodegas que producen vino de una calidad fantástica). Pero para probar el vino sin alcohol es necesario cambiar un poco el chip, y saber que se está bebiendo otra cosa. Al eliminar el alcohol, es evidente que eliminamos también una parte esencial del vino tradicional. Es parte de su esqueleto, de su estructura, y eso se nota. Eminazero es más agradable, menos ácido, más ligero en boca, tiene menos azúcar, y por ello, también más sano, ya que no tiene alcohol pero sí todo el contenido antioxidante del vino. El color se mantiene con respecto al vino original, y en nariz conserva buena parte de los aromas en origen. Por todo ello, el resultado final es un producto muy agradable al paladar, pero que en ningún caso debe compararse a un Matarromera Crianza, por poner un ejemplo.

¿Cuáles son las principales oportunidades de este producto?
Todas. Es un mercado completamente virgen en prácticamente todo el mundo. Si nos paramos a pensar, hay mucha más gente que no bebe vino que aquélla que sí bebe vino de manera regular. Para todos ellos hemos decidido desarrollar Eminazero. Nuestra última intención es conseguir que el consumidor de vino tradicional deje de hacerlo y se pase al vino sin alcohol. lo que queremos es que todos aquéllos que por una razón u otra no puedan tomar vino (por motivos de salud, religión, conducción, etc), que puedan disfrutar de Eminazero. Hace poco vi un estudio en el que, en una encuesta sobre consumo de vino en España se preguntaba a los “no consumidores” las razones o los motivos por los que no bebían vino. Un porcentaje muy elevado lo asociaba al contenido alcohólico, y de ellos, un 18% decía que si el vino no tuviera alcohol, lo bebería con frecuencia. Es evidente, por tanto, que el mercado lo va demandando cada vez más.

¿Qué expectativas tiene el desarrollo de productos alternativos al vino  y derribados de la uva, dentro de nuestro país?
Entendemos que es y será importante. Si nos ceñimos al vino sin alcohol, sabemos que el mercado está pidiendo este tipo de productos. Los datos de consumo están ahí, y por la experiencia cosechada hasta ahora (mucha o poca) estamos viendo que el crecimiento exponencial en España es importante. Cada vez son más las grandes superficies y distribuidores que nos llaman para incorporarlo. Puedo asegurar que cada semana recibimos varias llamadas preguntando por Eminazero, muchas más que por cualquiera de nuestros vinos tradicionales.