En el  Di?a Europeo del EnoTurismo (el 12 de noviembre) la Asociación Española de Enoturismo (AEE) pone sobre la mesa dos temas:  ¿Se dan las bases en nuestro pai?s para ser un destino enoturi?stico de importancia a nivel internacional? A primera vista todo podri?a indicar que la respuesta es un catego?rico si?. En efecto, ¿co?mo podri?amos dejar de serlo recibiendo ma?s de 70 millones de turistas internacionales al an?o? Y, ¿no somos tambie?n uno de los primeros productores mundiales de vino, tanto en calidad como en cantidad?

Según la AEE en nuestro pai?s se dan las bases ido?neas para que el enoTurismo (con T mayu?scula de Turismo) sea un importante motor de actividad econo?mica, social y cultural. Pra?cticamente cualquier rinco?n de nuestra geografi?a nacional es apto para crear, desarrollar y ofrecer experiencias inolvidables de ocio y cultura en entornos naturales de vin?edos: un tesoro ma?s que an?adir a nuestro ingente patrimonio y capacidad de acogida turi?stica. Sin embargo, es patente que nuestro enoTurismo au?n no es suficientemente conocido internacionalmente. Esta? todavi?a en proceso de alineacio?n de tendencias, de posicionamiento y estrategia, careciendo asi? de la presencia relevante en mercados exteriores que corresponderi?a a un pai?s que lo tiene todo para estar a la cabeza del enoTurismo mundial.

¿Algunos motivos?, se pregunta la Asociación,  enumeremos la falta de un marco de investigacio?n, formacio?n y profesionalizacio?n especi?fico, la inexistencia de un co?digo de gobernanza de destinos enoturi?sticos propiamente dicho, la pobre comunicacio?n entre los diferentes actores pu?blicos y privados que participan en esta actividad, los diferentes niveles de conocimiento, identidad y diferenciacio?n de los destinos enoturi?sticos, la carencia de un observatorio que genere datos fiables de relevancia operativa, y la ausencia de innovacio?n tecnolo?gica, cultural e institucional para copar con la dina?mica de nuevos clientes, nuevos mercados y nuevas formas de gobernanza en los destinos y regiones.

Asi?, los datos del Observatorio de las Rutas del Vino (Acevin) en su informe de 2016, -au?n no correspondiendo a la realidad de todo el subsector enoturi?stico espan?ol por contemplar so?lo bodegas y museos pertenecientes a las Rutas del Vino y, adema?s, segu?n la Teori?a Estadi?stica de Muestreo, ofrecer una realidad distorsionada al concluir con unos resultados que no tienen una adecuada representatividad ni en el universo poblacional, ni en la distribucio?n de la muestra de respuestas del conjunto de rutas-, traen como consecuencia unas conclusiones que a todos, y no solamente a la AEE, nos deberi?an hacer reflexionar: de la comparacio?n entre los 2,7 millones de enoturistas estimados (‘enovisitantes’ en te?rminos estrictos; cf., 15 millones en EEUU, 14 en Italia y 10 en Francia), con los 242 millones de movimientos turi?sticos totales de residentes y no-residentes en Espan?a, resulta que so?lo un 1,1% visitaron al menos una instalacio?n enoturi?stica, siendo, de esa cifra ya de por si? i?nfima, apenas un 20% extranjeros.

En este contexto, el reciente trabajo de la Asociacio?n Espan?ola de Enoturismo (AEE) ‘Casos Internacionales de E?xito’, publicado en la prestigiosa revista acade?mico-profesional Pasos, sen?ala que es necesaria y urgente la adopcio?n de medidas estructurales que contribuyan al posicionamiento del enoTurismo como uno de los ejes prioritarios del turismo en Espan?a, no ya so?lo a nivel de poli?tica turi?stica, sino como herramienta de consolidacio?n de la marca-pai?s. Estas medidas incluyen la construccio?n e implementacio?n de una estrategia nacional que permita coordinar los distintos niveles de gobernanza y gestio?n (conocimiento y marketing) -vertebrando a todos los actores bajo una marca EnoTurismo de Espan?a®-, que asuma la coordinacio?n de los distintos niveles de accio?n, desde la generacio?n de sistemas de informacio?n para la inteligencia de los mercados enoturi?sticos y la implementacio?n de acciones de investigacio?n, formacio?n e innovacio?n, hasta la promocio?n de la excelencia y calidad en el conjunto de la cadena de valor, asi? como la consolidacio?n de los canales de comercializacio?n y promocio?n en mercados internacionales y nacionales.