Francia es para España el principal cliente en cuanto al flujo de exportaciones totales. Somos su primer proveedor de vino a granel y el tercero de vino tranquilo embotellado (en envases inferiores a 2 litros). Es, por tanto, un cliente fundamental para el sector. Además, según el estudio recientemente publicado por el ICEX, Francia ha de considerarse como un mercado de nicho y de imagen que ofrece grandes oportunidades a la hora de exportar.

Francia es el segundo país mayor productor de vino del mundo, el tercer exportador en términos de cantidad y el primero en valor, pero además es el principal cliente de España en cuanto al flujo de exportaciones totales. Ante esto se puede decir, tal como afirma el ICEX, que Francia es un mercado fundamental para el sector vitivinícola español. Ya que somos su primer proveedor de vino a granel y el tercero de vino tranquilo embotellado en envases inferiores a 2 litros.

Según los datos del estudio sobre el mercado del vino en Francia realizado por Javier Pozo Rojo, bajo la supervisión de la Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en París y que ha sido recientemente publicado por el ICEX.

El mercado del vino francés, que tiene un tamaño aproximado de 14,5 miles de millones de euros, se enfrenta a dos retos: el retroceso del nivel de consumo de los hogares y el reto competitivo que supone el progreso de las ventas online, lideradas por los gigantes Vente Privée y Cdiscount, según el informe.

La población francesa potencialmente consumidora de vino alcanzó los 55 millones de personas en el año 2018, y de ésta el 83% es consumidor. Sin embargo, el país asiste a un cambio progresivo de la forma de consumir este producto. Es decir, se consume menos pero de mayor calidad, según señala Pozo.

Respecto a las exportaciones, sus principales clientes son, tanto en términos de valor como en volumen: Alemania, China, Reino Unido, Estados Unidos y Bélgica. En cuanto a las importaciones, Francia redujo un 10% el volumen de vino importado en 2018 hasta situarse en los 685 millones de litros. Desde hace años, España ostenta la primera plaza por volumen y valor, por delante de Italia y Portugal.

El perfil del consumidor francés típico revela una importante atracción y preferencia por los vinos con denominación de origen, siendo éstos los más demandados.

Respecto al lugar donde se bebe vino, el 90% de la población lo realiza en su casa, el 49% en casa de sus amigos, el 48% también pide vino en un restaurante. Únicamente el 15% lo consume en un bar.

En cuanto al grado de conocimiento de los productos por parte de los consumidores, el 55% no tienen ninguno, el 41% son aficionados y sólo el 4% son expertos.

Respecto al criterio para escoger el vino en un restaurante, según las encuestas las mujeres se dejan aconsejar, mientras que los hombres se basan sobre todo en el precio de la botella de vino. Además, en este aspecto juegan un papel importante las redes sociales, ya que el 21% de los consumidores habría comprado un vino específico tras una sugerencia en las mismas.

A pesar de que la tradicional botella de cristal sea el formato de producto por excelencia, un tipo de envase cuya demanda está creciendo es el bag in box, que en 2018 superó el 40% de las ventas por volumen y 24% de las ventas en valor de las grandes superficies. Las importaciones de vino en formato bag-in-box se duplicaron en 2018, hasta alcanzar los 13,4 millones de litros y los 14,2 millones de euros, a un precio medio de 1,07 €/litro (+3,8%). Tanto este formato innovador como el vino BIO son una oportunidad para los productores españoles, señala el informe realizado por Javier Pozo.

Los circuitos de distribución de vino más destacados en el mercado francés siguen siendo los hipermercados, con un 45% de la cuota, y los supermercados, con un 23% de la cuota, constituyendo un 68% del total. Con un 14% se sitúan los hard discount y las tiendas especializadas, con un 13% de cuota.

Con respecto al canal de venta online, los precios generalmente suelen ser los mismos que en las tiendas físicas para el caso de los distribuidores especializados. Sin embargo, en las tiendas online de las grandes cadenas de alimentación el precio del vino varía tanto al alza como a la baja con respecto a los establecimientos físicos. Este medio de compra atrae a los jóvenes franceses principalmente, pero globalmente todavía representa un porcentaje muy pequeño del volumen de ventas totales.

Percepción del vino español

En lo que respecta a la percepción y posición del vino español, a pesar de la imagen y de la preferencia obvia por la oferta nacional, está bien considerado en el mercado francés, especialmente por el público joven, más abierto que los consumidores mayores. Su punto fuerte se encuentra en su excelente relación calidad/precio y convendría realizar mayores esfuerzos en promoción para potenciar más su consumo, así como aprovechar los nuevos canales de distribución online para promocionar marcas y Denominaciones de Origen, comenta el autor del informe.

Según apunta el informe, el público objetivo al que deberían dirigirse los vinos españoles sería la franja de consumidores aficionados y verdaderos conocedores del vino, que demandan el producto español con una calidad media-alta como complemento a su consumo habitual de vinos franceses.

En definitiva, Francia ha de considerarse como un mercado de nicho y de imagen. Ofrece grandes oportunidades a la hora de exportar por su proximidad con España y su gran tradición de cultura del vino. Pero es un mercado complicado para una bodega pequeña o mediana, ya que tendrá que entrar dentro del circuito de la gran distribución. Además, Francia tiene impuestos especiales sobre el vino y su tramitación pueden complicar la comercialización de vino para las empresas españolas, por lo que conviene conocer los trámites, según el informe publicado por el ICEX.