La variedad Garnacha tinta, cada vez menos conocida con el nombre de Alicante, forma parte del grupo de variedades de vid conocido como «garnachas», entre la que es la más destacada y de la que descienden o se han derivado la Garnacha blanca, la Garnacha gris o la Garnacha peluda. La Garnacha de atribuido origen español es una de nuestras variedades de mayor reconocimiento internacional, por sus muy variadas e importantes aptitudes enológicas, que en los últimos años ha alcanzado un particular reconocimiento, debido en gran medida a los prestigiosos vinos que se han consolidado en el mercado, entre los que podemos considerar grandes vinos, alcanzando una notoriedad que ha provocado, como en otras variedades de uva, la aparición de aficionados, defensores, adictos y ensalzadores de esta uva. La variedad Garnacha tinta cuenta en la actualidad en España con cerca de 70.000 hectáreas de viñedo, lo que representa algo más del 6,5 % del viñedo español, cifra muy inferior a la superficie que históricamente tuvo y que se sitúo en más de 160.000 hectáreas, y que ha descendido fuertemente durante los últimos 20 años, pasando de ser la variedad tinta más cultivada de España a ocupar el tercer lugar, por detrás de las 208.000 hectáreas de Tempranillo y de las 78.000 hectáreas de Bobal. Y cuarta variedad de uva si tenemos en cuenta las 256.000 de la variedad blanca Airén.

La Garnacha tinta extiende su superficie en una gran parte de la península, destacando su cultivo en Castilla-La Mancha, con cerca de 22.000 hectáreas y Aragón, con algo más de 18.000 hectáreas y más de 4.000 hectáreas se cultivan en Castilla y León, Cataluña, La Rioja, Navarra o Madrid. En Europa destaca también su cultivo en las zonas del Midi francés y algo en Cerdeña y podemos encontrar también Garnacha en California o Australia.

Las hojas de esta variedad, normalmente sin lóbulos, presentan un intenso color verde de apariencia muy plástica y sin pelos, no así en la Garnacha peluda. Es una variedad vigorosa, de porte muy erguido, con sarmientos de entrenudos cortos y de color amarillento. La Garnacha podemos considerarla como una variedad de rendimiento medio a alto, con racimos de tamaño medio a grande muy variable, de 200 a 400 gramos, cónicos y a veces alados, frecuentemente compactos, de bayas medias que pesan frecuentemente de 1.5 a más de 2 gramos de piel relativamente fina, con color violeta púrpura no demasiado pigmentadas, a veces escasamente. Podemos considerarla de desborre precoz y de maduración tardía, le cuesta finalizar la madurez fenólica, lo que le confiere habitualmente un potencial alcohólico alto y una acidez moderada. La uva de Garnacha proporciona vinos aromáticamente potentes, de perfil variado, complejo y elegante. Son frecuentes los aromas a fresa, frambuesa, cereza, especiados, vegetaciones de monte bajo, regaliz o cedro y podemos encontrar sabores a mermelada de fresa o de frambuesa, membrillo, pimienta blanca y especies diversas. Normalmente proporciona vinos tintos con buen volumen, grasos y suaves, de tanicidad muy moderada. Sus aptitudes y posibilidades enológicas son variadas; presenta una magnífica aptitud para la elaboración de vinos rosados y tintos jóvenes, pero también se comporta bien para la elaboración de vinos de guarda y para vinos con crianza en barrica siempre cuidadosa y no forzada, pues con frecuencia puede evolucionar en periodos relativamente cortos y presentarse sensible a la oxidación. La variedad Garnacha se comporta bien tanto para la producción de espumosos como para la elaboración de vinos naturalmente dulces.