Ciudad Real es la provincia que más exporta vino desde el año 2007 pero, curiosamente, es la que menos importa ¿por qué vende mucho y luego invierte tan poco en adquirir vinos?

La exportación es la piedra filosofal del mercado del vino. La crisis arrasó con gran parte de los ingresos de productores y distribuidores y disminuyó, en gran medida, el consumo nacional. Vender fuera lo que no se vende dentro del país ha sido la solución más próxima para todas esas bodegas que, frente a la crisis, han visto una amenaza y una oportunidad.

Sin embargo, Ciudad Real no tiene de qué quejarse. Se enmarca como líder de ventas de vino a nivel internacional pero, a la hora de importar vino, se coloca a la cola de Castilla La Mancha. En definitiva: vende mucho y compra poco.

Vender mucho fuera de España e importar poco. Esa es la forma de negocio que se lleva a cabo en las bodegas manchegas de Ciudad Real

Desde el 2001 se ha registrado una caída importante en el volumen de las importaciones de vino hasta quedar en 345.4 millones de euros. En este 2014 ha ido a peor, pues aunque las ventas de vino de la ciudad manchega llega a los 280 millones de euros (un 25% más que el año pasado) no invierten más de 45 millones a nivel internacional.

Ciudad Real, que cuenta con el mayor viñedo del mundo, ha pasado de gastar 5.4 millones de euros (2011) en vinos extranjeros a 26.4 millones, es decir 2.4 millones más que en 2012. Todas ellas son cifras anecdóticas comparado con las ganancias por ventas de que obtiene la ciudad en todo el mundo: 327 millones de euros.

Si Ciudad Real exporta más aprovechando las ventas a granel o si prefiere reservarse los beneficios para, quizás, una posterior y más agresiva apuesta en el mercado internacional es algo de lo que se habla bastante en las bodegas manchegas. Aún así, el beneficio al final recae en la provincia y no sobre los españoles que, aún pasando la crisis, olvidan consumir el vino producido en el país, uno de los mejores del mundo, para optar por otro tipo de destilados extranjeros.