Fernando Rovira, Director General de Avante Selecta, comparó al público joven estadounidense con el español en su ponencia en la jornada enológica “Nuevos consumidores, nuevas marcas, nuevos gustos”, celebrada el 28 de noviembre en el Club Financiero Génova.

Fernando Rovira, Avente Selecta

Desde Avante Selecta llegó su Director General, Fernando Rovira, para exponer su visión del mercado del vino. Según él, la exportación es la única y mejor salida para un país como España en el que la cultura del vino no ha cuajado entre los jóvenes tanto como en otros países.

El director reconoció que los bodegueros habían tenido parte de culpa por haber creado una imagen de culto del vino así como una jerga incompresible para el target joven. Comparó al vino con la cerveza, lo cual después desencadenó un amplio debate entre los asistentes, y abarcó la idea de que “España consume 48 litros de cerveza por persona, 3 veces más que de vino. La solución es ampliar el mercado fuera de España y dirigirnos a otros países donde esta cultura esté más arraigada”.

“El motivo más importante de la caída del consumo de vino no es el IVA, son los jóvenes. En EE.UU son ellos quienes apoyan al sector y consumen vino. En España esto no pasa. Solo tenemos una salida: la exportación”

Según confirmó, “los jóvenes han viajado y tienen referencias globales donde interaccionan muchas culturas y el siguiente paso es adaptarse a eso”. Según la visión que proyectó, el sector se ha quedado desmembrado porque se ha centrado tanto en el consumidor especializado que se ha olvidado del joven.

El aumento de consumo en los hogares españoles y la acrecentada venta de vinos en supermercados frente a la restauración fue uno de los aspectos más reseñables por Rovira que aprovechó para indicar que “el vino de mesa estaba cogiéndole ventaja al vino con D.O”.

El representante de Avante Selecta mantuvo firme su idea de ampliar el mercado a ámbitos internacionales en países como Suiza, Japón, Rusia, Dinamarca o China donde, según él, el vino era una evidencia de prestigio social que, a diferencia que en España, era consumido por pocas mujeres. “China tiene mucha más capacidad de exportación que de consumo. Es muy difícil fidelizar al consumidor chino”, concluyó.