La firma del acuerdo comercial entre la UE y Mercosur atemoriza a los agricultores europeos, que se sienten perjudicados y utilizados como moneda de cambio para favorecer a otros sectores. Sin embargo, la postura de sector de vino es más matizada y creen posibles algunas ventajas. La realidad se sabrá cuando se conozcan los detalles del acuerdo.

Tras dos décadas de negociaciones el Mercado Común del Sur (Mercosur) y la Unión Europea (UE) aprobaron el pasado viernes un acuerdo comercial. El anuncio fue hecho por los mandatarios de la UE y de Mercosur presentes en la reunión del G20 en Osaka, entre ellos el presidente de Gobierno Español en funciones.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, destacó que se trata del mayor acuerdo que los países europeos han logrado, al ser un mercado de casi 800 millones de personas. Aunque sin citarlo, Juncker lanzó un mensaje a EEUU diciendo que el acuerdo “manda una señal potente de que apoyamos el comercio basado en normas”.

Pero la visión de los agricultores europeos está muy lejos de ser tan paradisíaca. Por ejemplo, la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) alerta sobre los enormes riesgos que este acuerdo comercial podría tener para numerosos sectores en España, como el vacuno, el avícola, los cítricos, o el arroz. UPA asegura que el agroalimentario será uno de los sectores que saldrá perdiendo en este acuerdo, y con él, todos los consumidores europeos. Según la organización la UE quiere abrir sus puertas a millones de toneladas de productos producidos bajo normativas mucho más permisivas en materia de productos fitosanitarios o bienestar animal. “Está en juego la calidad de nuestra cadena agroalimentaria, la pervivencia de nuestros sectores y la vida en los pueblos”, afirman.

Los países del Mercosur ya son el primer exportador de productos agroalimentarios a la UE, que tiene un déficit comercial de más de 16.000 millones de euros por ese concepto. La UPA recalca “la hipocresía de Bruselas” al poner en tela de juicio el uso de ciertos productos fitosanitarios a la vez que no impide la importación de alimentos en cuya producción se han usado esos mismos compuestos químicos.

Aunque lo expresen con palabras más comedidas, las grandes organizaciones agrarias españolas piensan lo mismo. Así, ASAJA, COAG, Cooperativas Agro-alimentarias de España y la ya citada UPA se dirigieron al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para expresarle “ la preocupación de los productores agrarios ante la firma de un acuerdo desequilibrado que no tenga en cuenta ciertas producciones agrarias, especialmente algunas mediterráneas. El impacto del acuerdo no solo pondría en peligro dichas producciones sino también el tejido económico de las zonas productoras, algunas ya muy castigadas, e incluso el modelo productivo europeo, más sostenible y respetuoso con el medio ambiente”.

No parece que Sánchez les haya hecho mucho caso, pues España se ha alineado con Alemania en la conveniencia de aceptar un costo agrícola para conseguir el acuerdo con Mercosur, frente a Francia y Bélgica, que lideraron la defensa de la agricultura europea y todo parece indicar que han perdido esta batalla.

El comunicado de las organizaciones citadas afirma que serán imposibles de controlar las producciones de Mercosur y estas entrarán en unas condiciones competitivas mejores y con menos requisitos en el mercado de la UE.

Los productores de vino europeos tienen una postura más matizada y piensan que el acuerdo podría favorecerlos si cumple con ciertas condiciones, algo que no se sabrá a ciencia cierta hasta que se conozcan sus detalles. En primer lugar, aspiran a que el acuerdo mejore significativamente el acceso al mercado mediante la eliminación de los aranceles y puedan competir en igualdad de condiciones.

Ignacio Sánchez Recarte, secretario general del Comité Europeo de Empresas Vitivinícolas (CEEV), afirmó hace poco que “el vino no puede dejar pasar esta oportunidad. Hoy estamos compitiendo con países que no enfrentan las mismas restricciones que nosotros. Podríamos hacerlo mucho mejor en los mercados de Mercosur, por eso el acuerdo debe garantizar la eliminación de los aranceles para los vinos de la UE dentro de un plazo razonable”.

Foto. ©Pool Moncloa. Borja Puig de la Bellacasa