El presidente de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (ASAJA), Pedro Barato, habla para Mercados del Vino y la Distribución sobre lo que suponen los nuevos acuerdos alcanzados en la tramitación de la Política Agraria Comunitaria (PAC) para los sectores del vino y el aceite, los ajustes en los precios de los productos agrícolas, el éxito de la promoción en el exterior y las dificultades que en ocasiones ponen los organismos para el desarrollo de la actividad comercial.


¿Qué consecuencias para el sector del vino tiene la modificación de la PAC?
Ha habido movimientos importantes con el desarrollo de esta legislación. En nuestra opinión, las plantaciones tienen que ser derecho del agricultor. El problema que surge es de la concesiones administrativas que antes eran derechos de los agricultores y que ahora el grupo de alto nivel de la Unión Europea indica que van dejar de ser de esta forma para pasar a ser una concesión de en torno tres años. Todo esto hay que matizarlo más, porque si yo soy titular y voy a hacer una modificación, no se sabe si voy a tener un privilegio con respecto a otros que no estaban en la bolsa. Creemos que el sistema que teníamos era el mejor, aunque otros piensan en otras cosas como cuanto más vino mejor. Ahí esta por ejemplo la Federación Española del Vino. Creemos que tienen que haber un orden. Todo lo que sea la liberalización de las plantaciones no es lo correcto que debería de ser o no es lo que nosotros estamos pidiendo.
Además del tema de las plantaciones, uno de los temas de los que se ha tratado es el alcohol de uso de boca. Hay países como Francia o Portugal que quieren sustituirlo por otro tipo de alcoholes donde para la elaboración del brandy o el cognac puedan ser sustituidos al menos en un 50% por otro tipo de destilados. Por nuestra parte, lo que decimos es que vamos a seguir apostando por las productos que se hacen con vino se hagan con alcoholes producentes del vino. No tenemos ningún problema que determinados vinos se encabezaban con azúcar, no hay ningún problema, pero lo que sí exigimos es que se ponga en la etiqueta. Nosotros queremos que el brandy que se hacía con alcohol vínico se siga haciendo de esa forma.
En el tema de las Denominaciones de Origen están funcionando pero algunas de ellas tienen que evolucionar. Hay determinadas DO que funcionan por sí solas, pero hay otras que no son tan reconocidas y si a las DO les pusiésemos el marchamo de la marca España, considero que sería bueno para todos. Independientemente de que no podemos quitar el valor de las características propias de determinadas zonas que siempre han tenido su valor.

¿Y para el aceite?
Es distinto. La regulación es distinta y está establecida por un pago único para todo el país donde Andalucía recibe en torno al 80%. No se puede establecer comparación con el vino. La reforma del aceite tiene que pensar en el olivarero y hay que poner énfasis en esas 1.000 hectáreas más o menos de olivar tradicional con baja producción donde hay que echar una mano. La rentabilidad en esas zonas es muy baja y más en un año como éste. No podemos abandonar ni por trabajo, ni por medio ambiente y desertización de las zonas, ni por abandono de los pueblos. Habría que pensar en cómo echar una mano a todas esas familias para ajustar más la rentabilidad. Nos gustaría que el presupuesto del aceite se mantenga.

¿Cuáles son las principales actuaciones que proyecta ASAJA para este 2013 dentro de la cadena de valor del vino y el aceite?
Tenemos que seguir vendiendo en el exterior, tanto en el mundo del vino como en el del aceite. Durante estos años estamos incrementando las exportaciones y eso es de vital importancia. Ahora mismo las ventas de aceite son el 65% en el mercado exterior y el 45% dirigido al consumo interno. Debemos de seguir con estas campañas de promoción en el exterior. A través de la Interporfesional del Aceite de Oliva estamos centrándonos en el mercado asiático y en el mercado americano, no sólo en EEUU, sino en los países considerados emergentes como Brasil. La UE también es un gran mercado y no hay que olvidarla. Antes no lo era y estamos insistiendo en las propiedades del consumo del aceite de oliva como antioxidante.
Este año vamos a trabajar en la concentración de la oferta, en la ley de la Cadena Alimentaria, dónde algunos que querían seguir dominando no van a dominar tanto. Lo más importante es que el agricultor sepa cuánto cobra, cuándo cobra y saber que precio tiene un producto como cuando cualquiera de nosotros vamos a comprar. Lo nuestro nunca tenía precio. Viene a corregir esto.
A lo largo de este año vamos a realizar mucho trabajo de convergencia interna, en Bruselas, también con el Ministerio para ver cuantas hectáreas vamos a poder tener. ASAJA se ha marcado para este año hacer una gran convención agraria en el mes de julio con la presencia del comisario, del ministro y, si es posible, con el presidente del Gobierno donde se marquen las reglas del juego del 2014 y 2015.

¿Qué puede hacer ASAJA en el ajuste de los precios?
ASAJA ha cogido nueve CCAA y se elaboró un informe en el que se establecía cuánto costaba elaborar un litro de aceite y de vino. Conforme a esto, lo que se debería hacer es establecer con rigor los precios y no jugar con las cosas de comer. Lo que estamos proponiendo es no banalizar los productos, ni regalarlos en promociones. Hay que poner en valor los productos. No puede ser que una botella de agua cueste más que una de leche que tiene todo un proceso. Si ponemos en valor lo que es una botella de agua deberíamos hacer lo mismo con una de leche, de aceite o de vino.
Estamos intentando concienciar a la gran distribución porque consideramos que tampoco a ellos les va como quisieran. Se tiene que llegar a un entendimiento en el que un tercio sea para el que lo produzca, un tercio para el que lo transforma y un tercio para el que lo vende. Poniendo en valor que nosotros hacemos lo más difícil que es crearlo.

En este sentido, ¿los organismos intermedios sirven de apoyo?
Hay organismos que si dan apoyo, pero hay organismo como la Comisión Nacional de la Competencia que yo creo que hay que hacer un gran curso de formación a las personas que hay en este organismo, porque están haciendo un gran daño a nuestro país y en concreto al sector agroalimentario. Creo que no tienen rigor. Están poniendo un tapón al desarrollo y no vela ni por los consumidores, ni por los productores, ni por los transformadores. Aquí el Gobierno tiene una gran responsabilidad de poner los instrumentos al servicio de… no como se está haciendo aquí que es poner una serie de barreras que luego pasa lo que pasa. Una mala decisión de la CNC cuando se tiene que tomar de forma objetiva supone la pérdida de 4.000 puestos de trabajo. Habría que regular de otra forma organismos como este, que están haciendo un gran daño al sector agroalimentario español.

Se hacen grandes vinos y aceites, ¿se hacen también esfuerzos en promocionarlos?
Sí. En vino se han utilizado 50 millones en campañas tanto externas como internas. En el aceite, mucho más. Se han llegado a utilizar 25 millones en tres años para la promoción en el exterior. Ese es uno de los grandes caballos de batalla. Dejémonos de utilizar nuestro productos para que otros hagan los suyos y luego los promocionen como marca Italia, Francia o Reino Unido. Creo que lo estamos haciendo bien y lo que pediría es un poco más de velocidad para hacer este tipo de cosas. Hay un continente asiático que está por descubrir, aunque ya estamos llegando. Hay un continente americano que está valorando mucho los productos y hemos incrementado mucho las ventas en EEUU, Brasil y México. Luego la marca España debería atender un poquito más al sector agroalimentario que desde mi punto de vista es uno de los grandes embajadores de la marca en el exterior.

¿Tanta exportación puede afectar a la calidad de los productos?
Pensemos que el vino hemos tenido años que se ha producido mucho y muy bueno. No hay que hacer nada especial. Tanto en los graneles como en los embotellados se están haciendo bien las cosas. En el aceite hemos tenido un desarrollo en el diseño y en la calidad tremendo, no obstante, se sigue trabajando por la calidad y por el marchamo de que el Aceite de Oliva Virgen Extra es una categoría y se está trabajando en formar a la gente en esa diferenciación. Creo que se están haciendo francamente bien las cosas hacia el exterior y hacia el interior. A veces surgen alarmas y, en mucho casos, son interesadas. Estamos haciendo campañas de I+D+i en recogida de producto, en temas de la dieta mediterránea, con la Universidad Autónoma de Barcelona dentro del sector del aceite para la prevención del cáncer de mama.

¿Qué medidas se han desarrollado y a cuáles se pueden acoger los agricultores en este momentos desde el punto de vista de la formación?
ASAJA tienen campañas de formación importantes. El agricultor puede tener en algunos casos poca formación académica, pero tiene una inteligencia natural que sólo con el on y el off es capaz de entrar en un ordenador. Estamos haciendo campañas de formación para que el agricultor extienda sus propias guías de los animales o sus propias parcelas en el catastro. Formación en coste de producción y, fundamentalmente, en temas de energía. Ahí estamos haciendo unos programas a la carta, por ejemplo para el viñedo, donde estudia cuánto gasta tu motor o bomba y dar alternativas para bajar esos costes. Querríamos hacer más, pero también los recursos son muy limitados.

¿Ha crecido o decrecido el número de agricultores con la crisis?
El agricultor es una persona que está acostumbrada a todas las inclemencias climáticas del mundo. Cuando digo climáticas me refiero a todo lo que le rodea, de publicación de ayudas en el Boletín Oficial del Estado, tratados comunitarios, cuando la crisis sólo estaba ahí y nadie se daba cuenta. El agricultor aplica la economía real y la sigue aplicando. Hoy aguanta mejor que otros sectores. El número de activos se ha reducido muy poco. Básicamente se ha producido por jubilación y, por otro lado, han entrado jóvenes. No por abandono. Un ejemplo y un dato es el de Castilla y León donde este año se van a incorporar 1.000 jóvenes agricultores. El agricultor lo que necesita es que los precios no pase lo que ocurre que en algunos casos nos tendríamos que ir a 1990, 92 ó 94. ¿Qué trabajador tiene su trabajo y no ha subido su salario desde hace 20 años? La PAC es una ayuda, pero la mejor PAC es que el agricultor pueda tener una renta con la que pueda vivir por lo que produce. lo que queremos es que haya un estabilidad en los precios de los productos y si tienen que subir que suban. Lo que nosotros necesitamos para producir, no hay miedo. Si se suben los fertilizantes no hay dudas, si los carburantes tienen un precio desorbitado, las ruedas de un tractor y su valor, todo sube, pero los productos no. Lo que luchamos es porque las rentas suban un poco más y de forma gradual. La diferencia con la crisis es que nosotros hemos aplicado una economía real y otros ha sido financiera.