No se si la economía realmente se está moviendo, lo que si está claro es que en restauración no para.

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Este inicio de verano ha sido una locura, no damos a vasto para conocer sitios nuevos. Mejor que mejor, la competencia agudiza el ingenio y exige mejores servicios a los clientes.

Entre las nuevas ofertas destaca Platea, ese macro-espacio que no se sabe muy bien si es una disco con comida, un mercado con música o un centro comercial de restauración. No importa, lo cierto es que resulta original y, por lo tanto, interesante.

De momento, el público es muy ecléctico: se debate entre “la provincia nos visita” y “gente bien” del Barrio de Salamanca, sin edad por otra parte. Pasarán unos meses hasta que se pula, como paso al principio con El Teatríz… (¡cómo es la vida! Ahora nadie se acuerda de él y ha pasado por momentos más que difíciles, aun habiéndoselo quedado el Grupo Sigla).

Lo que es seguro es que no dejará a nadie indiferente. Su oferta gastronómica es demasiado plural para juzgarla, su modelo de servicio tiene pros y contras, habrá que ver cómo responde la gente a eso de no tener servicio en mesa…

La única oferta gastronómica al uso la pone Arriba, restaurante de Ramón Freixa, con carta ligera que resulta francamente acertada. El espacio ayuda por su grandiosidad, el servicio excelente, dispuesto y rápido, quizá demasiado (nos trajeron todos los primeros a la vez y cenamos en una hora). Tiene un horario amplio y un precio muy ajustado. La presentación es cuidada y la calidad de la materia prima excelente.

No se lo pierda, solo el paseo por el espacio merece la pena y, si además se toma un vinito, mejor que mejor.

Platea 
C/ Goya, 5 (con acceso directo desde Hermosilla y Marqués de Zurgena)
Madrid