Los trabajos de prospección e identificación genética que ha llevado a cabo la Consejería de Agricultura del Gobierno de La Rioja durante los últimos cuatro años han puesto de manifiesto la diversidad varietal del olivo tradicional en esta zona. La conservación del material vegetal encontrado es fundamental para avanzar en el área de experimentación y en la mejora genética de este cultivo, obteniendo producciones más rentables y de mayor calidad.

Por este motivo, y con el fin de ampliar el banco de variedades autóctonas de olivo de La Rioja que se encuentra en la Finca de La Grajera, la Dirección General de Agricultura y Ganadería inicia una nueva campaña para la recogida de material vegetal de árboles que presenten alguna singularidad ya sea por su antigüedad, productividad, variedad, etc., y vuelve a solicitar la colaboración de los olivicultores de la Comunidad Autónoma.

Esta campaña de localización de ejemplares se llevará a cabo entre los meses de septiembre y diciembre. Paralelamente, las muestras se analizarán para su identificación genética y, una vez comprobado el interés de estos árboles, se recogerán brotes terminales para su multiplicación y conservación en la Finca de La Grajera.

El trabajo de recuperación de variedades que se inició en el año 2007, ha sido complementado con una serie de prospecciones in situ llevadas a cabo desde el año 2015, lo que ha permitido establecer una red de contacto con olivicultores y contar con un listado de olivares de interés que se localizan en 30 municipios riojanos.

Hasta este momento se han examinado in situ y también se han georeferenciado 322 ejemplares. En la fase de identificación, se seleccionaron 217 árboles por criterios varietales, geográficos y de antigüedad. Se analizaron muestras de hoja mediante marcadores moleculares de ADN en colaboración con el Centro IFAPA de Córdoba y el Laboratorio Regional de La Grajera, que ha realizado la extracción de ADN previo al análisis genético.

La presente campaña se va a centrar en dos aspectos diferenciados: por un lado, la localización de variedades desconocidas o minoritarias que presenten alguna característica destacable (productividad, calidad del aceite, resistencia a enfermedades, etc.); y por otro, la de ejemplares antiguos de Redondilla/Redondal y Royuela/Arróniz, procedentes de diversos puntos geográficos con el objetivo de realizar una futura selección genética.