Ignacio García Magarzo, Director General de ASEDAS (Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados), nos cuenta EN PRIMICIA qué es lo que más le preocupa a la asociación sobre el consumo diario frente a la situación económica de las familias españolas.

Ignacio_García_Magarzo1Mercados del Vino y la Distribución: ¿Qué balance hace de 2013 y cómo ve el futuro para el sector en 2014?

Ignacio García Magarzo: El impacto de la subida del IVA sobre el consumo de alimentos fue brutal desde septiembre de 2012 hasta mediados de 2013; a partir de mediados de 2013, por el efecto calendario, se produjo un crecimiento que culminó en una Navidad en la que se creció muy moderadamente… pero desde inicios de 2014, el consumo está dando signos evidentes de no estar creciendo.

Si bien es cierto que ciertos indicadores macroeconómicos muestran indicios de mejora, no ocurre lo mismo con el consumo alimentario, que en los primeros meses de este año 2014 presenta signos de estancamiento y eso es, en nuestra opinión, muy peligroso, no solo para nuestras empresas, sino para la economía española en general. De ahí, que desde ASEDAS reclamemos con urgencia estímulos al consumo alimentario con tres objetivos fundamentales: devolver capacidad adquisitiva a los consumidores bajando los impuestos -y debe hacerse ya, sin esperar a 2015, al menos para los que tengan menos-, reducir los costes que soportan las empresas y recuperar la confianza.

MVD: A lo largo de 2013, las empresas de distribución parecía que aguantaban con la crisis y el comienzo de 2014 parece apuntar una subida del consumo.

IGM: Como ya he comentado, el consumo alimentario más que subir,  presenta síntomas de estancamiento, lo que puede poner en peligro la recuperación, de ahí la necesidad de tomar medidas urgentemente.

MVD: ¿El sector ha apostado por la marca blanca, pero la tendencia es a que baje su presencia?

La marca blanca, o marca del distribuidor, ha tenido un gran impulso  y se ha convertido en un elemento de fidelización para atraer clientes en un sector, el de la distribución, que en España es extraordinariamente competitivo. Sin embargo, los datos de Kantar Worldpanel de los primeros meses de este año apuntan a la primera caída desde el año 2000, aunque sea solo de medio punto. Es pronto todavía para hablar de un cambio de tendencia.

MVD: ¿Ha cambiado el consumidor de cara al futuro?

IGM: Con la crisis, los consumidores cambiaron sus hábitos de compra y las empresas de distribución alimentaria, al igual que el resto del tejido empresarial, han tenido que adaptar sus estrategias de venta. Por ejemplo, ha cambiado la frecuencia  de la compra y el importe de la misma, más días a la semana con un menor ticket medio. Además, se come más veces en casa y hemos vuelto a cocinar. En este proceso de adaptación, las empresas de supermercados han demostrado ser enormemente flexibles y dinámicas, ofreciendo más productos frescos o adaptando el surtido de productos envasados para satisfacer las necesidades de cada tipología familiar, y, por supuesto, también han maximizado sus esfuerzos en reducir costes internos, como en la logística o en el gasto energético, en torno a un 15%/20% menos en los últimos cuatro años.

«El consumo alimentario más que subir,  presenta síntomas de estancamiento, lo que puede poner en peligro la recuperación, de ahí la necesidad de tomar medidas urgentemente»

Por otra parte, de todos los factores que influyen en la decisión de compra y elección de establecimiento (calidad de los productos, buenos precios y proximidad y cercanía), según datos del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, el precio representaba antes de la crisis el 35,3%; en 2012, el 62,7%, y en 2013 ya se aprecia un cambio de tendencia y la calidad vuelve a ser el factor más condicionante para los consumidores (el 64% de los encuestados nombra este factor), aunque el precio sigue estando muy presente (55,3%). Pensamos que, a medida que los consumidores recuperen la confianza y el poder adquisitivo perdido, esta situación se irá equilibrando.

MVD: Hay modificaciones legislativas en marcha, como la ley de la cadena alimentaria, ¿cómo afectan todas ellas al sector?

IGM: La Ley de Medidas para la mejora de la cadena agroalimentaria  (Ley 12/2013, de 3 de agosto) gira en torno al cumplimiento de los contratos y a su carácter escrito. Estamos de acuerdo con las obligaciones y prohibiciones que recoge y con que proteja a agricultores y pymes, pero nos preocupa el mecanismo de aplicación. La regulación debe marcar los límites mínimos y corregir conductas graves, pero su capacidad de influir sobre una realidad tan diversa es limitada. A cambio, puede generar costes y distorsiones que, sobre todo, no deben perjudicar la competitividad, porque lo acabaría pagando el consumidor.

Sin embargo, para nosotros la Ley tiene otros problemas de aplicación y así se lo hemos hecho saber al Ministerio de Agricultura, entre los que destacan: la acreditación de la condición de pyme o situación de dependencia a efectos de la obligatoriedad de celebrar los contratos por escrito, las compras en alhóndigas o subastas y las compras de cooperativas de detallistas y cash and carry. Son aspectos que hemos identificado que requieren aclaración para lograr entre todos que la Ley permita lograr los objetivos que todos compartimos, sin que ello suponga problemas de inseguridad para los operadores y que afectan especialmente, en algún caso, al sector del vino.

MVD: Las reformas de impuestos, ¿qué han supuesto para el sector?

IGM: La última subida del IVA de septiembre de 2012 produjo una caída media del consumo cercana al 7%. En ese momento se nos dijo desde la Administración que esa subida iba acompañada de una bajada de las cotizaciones sociales y que ambas medidas contribuirían a aumentar la competitividad de la industria española en general, y de la alimentación en particular, porque ayudarían a exportar más. Sin embargo, año y medio después, eso no se ha cumplido y además tenemos una nueva amenaza en ciernes: una subida del 11% para el IVA de los alimentos, según aconseja el informe Lagares. Si el Gobierno sigue esta recomendación provocará una nueva recesión en el consumo, todavía peor que el estancamiento. Además, habría que derogar el impuesto de gases fluorados y no crear otros impuestos medioambientales injustificados, que perjudicarán gravemente al sector.

«Estamos de acuerdo con las obligaciones y prohibiciones que recoge la Ley de la Cadena Alimentaria, pero nos preocupa el mecanismo de aplicación»

MVD: El desplome del consumo es achacable a esta medida.

IGM: Hoy, la necesidad y la situación del consumo exige, en nuestra opinión, bajar los impuestos (especialmente a las rentas más bajas), no subir el IVA, incrementar el poder adquisitivo de las familias y luchar contra el fraude como medida prioritaria, porque ahí tenemos un enorme –y poco explorado- campo para la consolidación fiscal.

MVD: ¿Qué porcentaje de ventas supone para la distribución un producto como el vino en relación a otros como el aceite?

IGM: Afortunadamente, el vino sigue siendo un producto muy importante en la cesta de la compra de los consumidores. Sin embargo, en los últimos años, su consumo ha descendido notablemente, por lo que productores, bodegueros y distribuidores deberíamos trabajar para cambiar esta tendencia e incrementar los niveles de consumo de vino de forma importante.

MVD: ¿Las empresas de distribución qué soluciones ponen para que los agricultores no se vean afectados en la cadena de valor?

IGM: Nuestro papel es contribuir, como un eslabón más, al buen funcionamiento de la cadena agroalimentaria. Por ello estamos colaborando con la Administración y los agricultores para ayudar a sectores especialmente sensibles, como el de la leche y el aceite. Cuando nos sentamos, por ejemplo, en la mesa del Convenio del sector lácteo del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, constatamos que es perfectamente posible tener un PVP muy competitivo y, al mismo tiempo, retribuir adecuadamente al ganadero. Que los precios en origen sean justos y que sepamos atender las demandas de un consumidor tan impactado por la crisis, requieren que toda la cadena haga un esfuerzo por ser más eficiente y en eso estamos.

El eslabón productor debe incrementar su valor añadido dentro de la cadena agroalimentaria y, para ello, se debe trabajar por seguir mejorando sus estructuras de producción, comercialización y transformación. Por su parte, la Política Agraria Común, debe mantener un presupuesto adecuado y la estabilidad necesaria para cumplir el objetivo de garantizar un nivel de vida equitativo a la población agraria, proporcionar estabilidad a los mercados, garantizar la seguridad del abastecimiento, asegurar a los consumidores suministros a precios razonables e incrementar la productividad de la agricultura, tal y como fija el propio Tratado de Lisboa.

MVD: Antes se apostaba por los grandes centros comerciales, ahora por la vuelta a las tiendas del barrio. ¿Está afectando esta apuesta a la distribución?

IGM: El incremento de las redes de tiendas de proximidad, junto a una oferta atractiva de productos frescos y el desarrollo de nuevos canales de comunicación a través de Internet y son las tendencias más relevantes en el sector. Lo importante es que haya competencia y que el consumidor pueda elegir tanto en productos como en establecimientos, lo que contribuirá al buen funcionamiento de la cadena agroalimentaria.

MVD: La venta online sigue creciendo, ¿es un competidor más o un aliado?

IGM: Creemos que se trata, sin duda, de un aliado. Llegar al consumidor a través de diferentes canales es tarea también de las empresas de supermercados.