La XIV Semana de la Ciencia de la Facultad de Ciencia y Tecnología de la Universidad de La Rioja tuvo como protagonista al vino tinto, celebrándose en colaboración con el Instituto de Ciencias de la Vid y del Vino (CSIC, UR, Gobierno de La Rioja) en La Grajera, donde se realizó una jornada con conferencias, un taller y una cata guiada.

La sesión comenzó con la conferencia “El origen de las variedades tintas”, a cargo de Javier Ibáñez Marcos, quien hizo un desarrollo histórico de la uvas tintas actualmente autorizadas por el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Califica Rioja, es decir, Tempranillo, Garnacha tinta, Graciano, Mazuelo y Maturana tinta, para ofrecer una imagen final con las relaciones de parentesco de unas y otras. El investigador, además, acercó al auditorio conceptos como el pedigrí de las variedades o el origen de las variedades por reproducción sexual o mutación genética.

La investigadora Juana Martínez García presentó la ponencia “Potencial enológico de variedades tintas de la D. O. Ca. Rioja, describiendo las principales características enológicas de las cinco variedades tintas autorizadas y el potencial que ofrecen para la elaboración de distintos tipos de vinos tintos de calidad.

Seguidamente, Purificación Fernández Zurbano dirigió el Taller de Aromas “Referencias para disfrutar de los vinos”, en el que se realizó una descripción de los atributos sensoriales presentes en los vinos tintos, los compuestos que los generan, su origen y las variedades y vinos en los que pueden ser encontrados, pasando para el olfato de los concurrentes los olores a violeta, plátano, regaliz, vainilla, clavo, coco, trufa, tofe, todos ellos aplicados como atributos a la crianza

La jornada concluyó con una cata guiada por el enólogo de la Finca La Grajera, Juan Bautista Chávarri Mardones, que presentó, según sus palabras; “monovarietales de las cinco variedades riojanas con el objetivo de ver si efectivamente lo que se había contado anteriormente en esta jornada nacía de premisas falsas o no, en una degustación en la que he elegido la añada de 2015, porque no he visto conveniente hacerlo con los del año, pues en algunas de las variedades, el cambio es espectacular. Por ello he preferido que tenga su tiempo de barrica. Pero además les he preparado una sorpresa, que es el ofrecer un tempranillo gran reserva del año 94 de La Grajera, donde vamos a observar la gran variedad del tempranillo, de los relativamente jóvenes y de uno que ya tiene 24 años, por cierto lo le catado previamente, lo he decantado y tengo que decir que está fabuloso”. Los vinos catados fueron: el Tempranillo de Íñigo Amézola la Garnacha de Tobelos, el Graciano de Viña Grajera, el Mazuelo de la Quinta de la Cruz y la Maturana Tinta de Ad Libitum, y como epílogo, un gran reserva de Tempranillo de Viña Grajera de 1994.