Esperanza Orellana afirma que “la adopción de las tecnologías de la información y la comunicación ha reducido los costes de información y de intercambio de productos, transformando a su vez el funcionamiento de empresas y personas”. Además, señala que “el incremento de datos permite a los agricultores identificar problemas, planificar y supervisar acciones de gestión de sus explotaciones”.

La directora general de Desarrollo Rural y Política Forestal del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, Esperanza Orellana, ha asegurado que las políticas y medidas para promover las tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), son cruciales para las economías de los países y para la agricultura en particular. Las necesidades de información de los agricultores aumentaran a medida que tengan que tomar decisiones, cada vez más complejas, sobre cómo utilizar sus tierras, que cultivos producir y como, y en que mercados puede comprar insumos y vender sus productos. Para hacer frente a esos retos ha destacado el papel de las TIC.

Orellana, que ha inaugurado la Jornada “Big Data en Agricultura” que, organizada por el Ministerio se ha celebrado en el Centro Nacional de Capacitación Agraria en San Fernando de Henares, ha destacado las positivas repercusiones de estas tecnologías, cuya adopción ha reducido los costes de información y de intercambio de productos, transformando a su vez el funcionamiento de empresas y personas.

También ha recordado que los recursos remotos recogen información sobre humedad del suelo, temperatura, radiación, intensidad de viento o crecimiento de cultivo. Unas informaciones que permiten a los agricultores obtener mejores rendimientos optimizando el manejo de los cultivos y reduciendo el uso de insumos tan importantes como son los fertilizantes, pesticidas, agua y energía, lo que además contribuye a la adaptación y mitigación de los efectos del cambio climático en la agricultura.

El Big Data tiene unas posibilidades sin precedentes para facilitar información para toma de decisiones, y para cerrar la brecha digital entre la sociedad urbana y la rural. El incremento de datos e información de calidad permite a los agricultores identificar problemas, planificar y supervisar acciones de gestión en sus explotaciones. Estas múltiples ventajas, ha explicado Orellana, han motivado la organización de una Jornada sobre Big Data en Agricultura, destinada a analizar en primer lugar las actuales tendencias que se dan hoy día en este ámbito, para continuar con la explotación de la información que proporcionan los sensores en la agricultura y ver las posibilidades que esto ofrece al sector agrario.

Una Jornada, ha concluido la directora general, que contempla las aplicaciones de esta tecnología al regadío, al control de aforos y recolecciones y al mundo del vino, pasando por los retos y oportunidades que ofrece al agricultor el mundo de la digitalización.