Mercados del Vino y la Distribución ha entrevistado a la Ministra de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, Isabel GarcíaTejerina, en su nueva etapa al frente del Ministerio.

MVD.-¿Cuáles son los asuntos principales para esta legislatura en su Ministerio?

Visto lo avanzado en los últimos cinco años, creemos que es fundamental dar continuidad a las políticas en las que hemos venido trabajando y desarrollar otras medidas de futuro que permitan que el sector agroalimentario español se adapte a las nuevas exigencias de los mercados. La Legislatura pasada fue tremendamente productiva; supuso un antes y un después para el sector agroalimentario. Se lanzaron iniciativas de enorme transcendencia. Y para sacar y aprovechar todos los beneficios que suponen para el sector, es prioritario que culminemos su desarrollo.

Pretendemos consolidar el crecimiento de la renta agraria, para lo cual todas las medidas que adoptemos irán dirigidas a mejorar la competitividad y sostenibilidad del sector alimentario, lo que pasa por seguir desarrollando todas las políticas de la legislatura pasada: la ley de la cadena alimentaria, la ley de calidad, la vertebración y organización de los sectores, la innovación, la internacionalización y el relevo generacional.

El objetivo es lograr que la actividad agraria sea un motor de crecimiento, empleo y oportunidades en el medio rural. Seguiremos abriendo mercados y, para que España mejore y afiance su posición en los segmentos de alto valor añadido, desarrollaremos un programa de excelencia de la calidad alimentaria, tanto para los consumidores españoles como para los mercados internacionales.

MVD.-Centrándonos en el sector vitivinícola, ¿qué retos tiene previstos asumir en esta área?

Las cifras de exportación de los últimos años ponen en evidencia que somos competitivos, lo que nos ha permitido ocupar una posición privilegiada a nivel mundial, donde son muchos los competidores. Para seguir creciendo, debemos ser capaces de aportar mayor valor añadido a nuestras exportaciones, consolidando una imagen de calidad, con el fin de garantizar la rentabilidad a todos los eslabones de la cadena. En todo esto jugará un papel clave el conseguir mantener en el futuro el Programa de Apoyo específico con el que cuenta el sector vitivinícola y utilizarlo de la forma más eficiente para conseguir estos objetivos.

En el marco de la Unión Europea, seguimos trabajando en el proceso de simplificación de la Normativa vitivinícola, iniciado por la Comisión, con el objetivo de facilitar al Sector una legislación más ágil y acorde al desarrollo tecnológico actual.

A nivel internacional, España ha ganado protagonismo en los Grupos de expertos en la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV). En una organización eminentemente científica, el contar con una presencia de elevado nivel técnico es sumamente importante para el sector vitivinícola español.

 Y a nivel nacional, el gran reto es el incremento del consumo interno, en el que vemos signos esperanzadores, que se constatan en el cambio de hábitos de consumo y a través de nuevos canales de venta directa, que tienen una magnífica oportunidad de crecimiento.

 MVD.-¿Y en otro sector fundamental, como el oleico?

Se puede decir con satisfacción que somos líderes mundiales en producción y en exportación de aceite de oliva, y que nos encontramos en un excelente momento para el sector, tras varias campañas con buenos niveles de comercialización a buenos precios y con un envidiable posicionamiento de nuestros aceites en los mercados internacionales. El reto es, por tanto, que esta situación se mantenga en el tiempo.

Sin duda, una apuesta decidida por la calidad, senda en la que el sector y administración nos hemos comprometido firmemente, acompañado de una fuerte promoción que está dando sus frutos y que está permitiendo relacionar de manera inequívoca al aceite de oliva español como el mejor aceite del mundo, constituyen las más elementales garantías del éxito.

La estabilidad de las cotizaciones constituye otro elemento clave en un mercado como el aceite de oliva sometido de una forma directa a los efectos de la naturaleza. Mecanismos que contribuyan a ella, como la tan deseada autorregulación, deberán constituir otro de los ejes del sector.

MVD.-¿Qué retos tiene el sector del vino con el cambio climático?

 El sector del vino, como el conjunto del sector agroalimentario, tiene que integrar las cuestiones medioambientales en el día a día de su negocio y el cambio climático es, sin duda, un elemento fundamental dentro de esas cuestiones.

En lo que se refiere a la adaptación, por la situación en la que se encuentra España, y teniendo en cuenta que en torno a las dos terceras partes de nuestro viñedo se cultivan en secano, se necesita una importante labor de investigación que permita encontrar nuevas variedades y evaluar las capacidades de adaptación de las existentes ante futuros escenarios de cambio climático.

En cuanto a la mitigación de los efectos del cambio climático, es importante recordar que el viñedo, como cultivo permanente, es sumidero de carbono, por lo que contribuye de forma clara a la reducción de emisiones. Además, existen numerosas prácticas culturales que pueden contribuir a esta reducción como las cubiertas vegetales o la incorporación de los restos de poda. Pero la contribución a esta mitigación no debe venir solo de la fase productiva, sino de toda la cadena. Son muchas las bodegas que tienen en marcha medidas para reducir la huella de carbono, por ejemplo a través del uso de energías alternativas para el proceso de elaboración o de envases más ligeros para exportación. Desde la Administración debemos contribuir a que este tipo de prácticas se extienda en el futuro.

 MVD.-¿Y respecto a la economía circular?

 La economía circular es un concepto clave para alcanzar el reto al que nos enfrentamos para producir con un uso más eficaz de los recursos. Se puede avanzar mucho en todos los sectores, particularmente en el vitivinícola, en la búsqueda de envases que permitan su reutilización, así como en cuestiones relativas al reciclado del agua o de la energía en el proceso productivo.

El tema medioambiental no debe ser visto como una obligación, sino como una contribución a lo que demanda la sociedad, que se puede traducir, a su vez, en oportunidades de negocio y empleo.

MVD.-¿Cuál es el papel que, a su entender, tiene que jugar la Federación Española del Vino?

La FEV ha venido desarrollando un papel muy relevante de representación  e interlocución de las bodegas frente al Ministerio y a otros departamentos e instituciones. Sin lugar a dudas representa una parte altamente significativa de las bodegas de nuestro país.

Para el Ministerio es muy importante seguir contando con su colaboración, ya que de esa manera se aceleran procesos en beneficio del sector, como por ejemplo la defensa que realiza esta Federación de la imagen del vino como alimento básico de la Dieta Mediterránea, o  su labor de difusión en España del programa europeo Wine in Moderation, para fomentar la educación y la divulgación de patrones de consumo moderado y responsable de vino.

 MVD.-¿Y la Interprofesional del Vino?

La Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE) debe constituir un instrumento de vertebración fundamental, desempeñando un papel importante en la defensa de los intereses globales del sector, fomentando el encuentro y el diálogo entre sus miembros.

En este sentido, debe destacarse que se ha aprobado ya en el sector del vitivinícola, una extensión de norma, en virtud de la cual la interprofesional realizará actividades de promoción del vino en el mercado interior, mejora de la cadena de valor vitivinícola, programas de investigación, desarrollo, innovación tecnológica y estudios, durante las campañas 2016/2017, 2017/2018 y 2018/2019.

Sin duda, la existencia de la OIVE proporcionará un mayor equilibrio y transparencia en las relaciones comerciales entre los operadores de este sector, colaborando así a la consecución de los objetivos establecidos en la Ley de la Cadena.

En definitiva, la OIVE debe ayudar al sector a alcanzar todos sus retos y el primer objetivo que se han propuesto de recuperar el consumo interior es una muestra de ello. Como Ministerio, vemos las interprofesiones como el instrumento adecuado para tratar cuestiones de calado y para definir qué sector vitivinícola queremos en un futuro. Cuestiones como qué superficie y producción deberíamos tener en 2030, qué tipo de vinos o qué forma de producir, deberían estar en la agenda de la OIVE para trabajar de la mano de la administración para lograrlo.

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