Para José Luis Benítez, director general de la FEV, la amenaza es real y no se sabe hasta dónde podría llegar el problema. “Nosotros queremos que el vino salga de las negociaciones y para ello estamos trabajando, tanto en Europa como en Estados Unidos”, afirma

La guerra de liderazgo mundial entre los fabricantes de aviones norteamericano Boeing y europeo Airbus, instrumentada sobre acusaciones de ayudas estatales irregulares por ambas partes y recrudecida por la mala situación de la estadounidense como resultado de los problemas con el modelo 737 Max y sus accidentes en Indonesia y Etiopía. Puede tener como víctima a los vinos comunitarios, entre ellos el español.

Tanto Estados Unidos como la UE han creado largas listas de productos que pueden ser castigados arancelariamente en el respectivo mercado si las cosas no se arreglan. Se negocia, pero el batacazo de Boeing por el 737 Max, con las consiguientes necesidades más o menos perentorias, ha puesto las cosas al rojo.

En este panorama Donald Trump ha irrumpido con uno de sus tuits, afirmando que aplicará aranceles al “vino francés”. Pero en términos arancelarios no existe el vino francés, sino vino comunitario, por lo que de tomar EEUU la medida afectaría a todos los de la UE, incluido el español.

Mercados del Vino y la Distribución ha hablado sobre el tema con José Luis Benítez, quien declaró que “Hay una amenaza real que no se sabe hasta dónde podría llegar. La tarifa arancelaria podría ser importante o pequeña, no se sabe, todavía está el procedimiento en marcha y también hay negociaciones, esa es la parte positiva. Estados Unidos esta presionando fuertemente con las tarifas y puede ser una estrategia antes de sentarse a negociar”.

En la lista de posibles víctimas hay muchos otros productos de todo tipo, no solo el vino, entre los agroalimentarios el aceite de oliva. “En la lista americana hay más de 200 productos, aeronáuticos, textiles, agroalimentarios… y esto afectaría a todos los países de la Unión Europea, por eso el tuit de Trum no es correcto, ya que no afectaría solo al vino francés”, puntualiza Benítez.

“Queremos que el vino salga de las negociaciones –prosigue Benítez–. La FEV está trabajando tanto con las autoridades nacionales, fundamentalmente con Comercio Exterior y Agricultura, pidiéndoles que el vino salga fuera de las listas de productos a los que se pueden aplicar aranceles, tanto de una parte como de otra. Esto también lo están haciendo otros países con sus gobiernos y todos con la Comisión Europea, que es la que tiene que tomar la decisión. Al mismo tiempo, hemos hablado con las asociaciones americanas del sector para que ellas también pidan lo mismo a sus administraciones. Es una negociación y será larga y complicada”.

El director general de la FEV es rotundo: “el sector está cansado de que el vino tenga que pagar el pato cada vez que hay problemas comerciales, nos pasó con China hace años, y ahora otra vez con EEUU, hace dos años hubo una amenaza con Rusia. Parece que siempre tiene que aparecer el vino en jaque”.

Inicialmente la imposición de aranceles perjudicaría más a la Unión Europea, ya que Estados Unidos puede aplicarlos muy rápidamente y en cambio la UE tardaría más tiempo en imponerlos, tal como está regulado hoy en día por la Organización Mundial del Comercio.