En las filas del viñedo (o en la zona próxima de las cepas) se pueden aplicar las mismas técnicas de mantenimiento del suelo (labores, herbicidas, mulch, cubiertas vegetales temporales o permanentes…) que en las calles del viñedo. No obstante, debemos hacer un conjunto de particularizaciones sobre la zona de las filas, que producen diferencias respecto de la calle. La fila se corresponde con las líneas de las cepas y, en general, el cultivo del viñedo se realiza de forma lineal y, aunque plantamos superficies de viñedos, cultivamos metros lineales que corresponden a las filas, además de las cepas en el caso de viñedos conducidos con estructuras de apoyos, postes, hilos, tutores, anclajes, etc. Se disponen también en las filas, e igualmente en el caso de viñedos con riego, salvo en los riegos enterrados, los ramales de riego, goteros, etc.; en su caso, tuberías, microaspersores y aspersores se disponen en las filas al igual que el resto de elementos estructurales para defensas de viento o granizo tienen distribución lineal con objeto de que la calle del viñedo sea un espacio libre por donde realizar los desplazamientos. De manera que las cepas y los elementos estructurales para conducción, de riego, defensa, etc., se disponen en las filas dejando entre ellas los espacios libres que corresponden a las calles de tránsito. El mantenimiento de las filas del viñedo tiene como primera dificultad el obstáculo físico que suponen todos estos elementos para ejecutar la técnica. En segundo lugar, las cepas representan una consideración especial tanto por los efectos en las raí­ces, como los que tienen en las partes renovables (hojas, pámpanos, raíces o yemas) o en las partes permanentes (tronco, brazos, cordones). Otras consideraciones son las condiciones particulares que se generan en la proximidad de las cepas o en la línea, como son las de dificultar o favorecer la presencia de ciertas especies espontáneas o, como puede ser en el caso de riego por goteo, la aportación de agua que modifica la presencia de las hierbas favoreciendo su presencia en las líneas.

El laboreo es una de las técnicas más frecuentes que, de forma manual, no ofrece dificultad técnica pero sí económica y que hoy día es esporádica en plantaciones adultas y presenta cierta vigencia, especialmente en viñedos jóvenes debido a los efectos físicos de las labores mecánicas cuando no se dispone de máquinas intercepas adecuadas y no se cuenta con tutores u otros elementos necesarios; o debido a los efectos químicos de la aplicación de herbicidas que en viñedos jóvenes se presentan más restringidos; las cepas jóvenes pueden ser más accesibles y sensibles, y a veces pueden requerir el uso de protectores. Para todo tipo de viñedo adecuadamente plantado con los tutores, en caso necesario, el sector cuenta con aperos para realizar diferentes labores intercepas, sin que exista riesgo. Una de las principales limitaciones pueden ser las características del suelo, como la presencia de piedras, que restringe a aperos flexibles como los de hilos rotativos para control de las hierbas.

El desyerbado térmico, con diferentes máquinas para su aplicación, aunque comienza a ser una cierta realidad, es una técnica en desarrollo que cuenta hoy día con un uso muy reducido. La aplicación de herbicidas para el control de la vegetación de la línea es una técnica frecuente y de relativa sencillez de ejecución, pero no exenta de riesgos para la planta y para el medio y sometida a importantes restricciones en función de las características del viñedo y su medio, que presenta en la actualidad una tendencia a disminuir su uso, especialmente en la aplicación de herbicidas residuales y también en cuanto a la cantidad de materias activas autorizadas. En el caso de viticultura ecológica u orgánica, la limitación es total y debemos pensar en cualquier otra alternativa.

Las cubiertas vegetales en las líneas del viñedo espontáneas y semilladas, temporales y permanentes han sido poco frecuentes por la dificultad de establecerlas y de controlarlas y/o eliminarlas; hoy los medios disponibles sí permiten que se contemplen sin restricción.

El mulch en la línea con lámina de plástico, paja u otro tipo de residuo de cosecha, cortezas o restos de poda, cantos o piedras, cenizas como el picón, etc., no sólo son posibles sino que representan una interesante y oportuna técnica a aplicar en la zona del ruedo o líneas del viñedo.