El consejero de Agricultura, Agua y Desarrollo Rural de Castilla- La Mancha ha destacado que el agua es la “principal prioridad”, un bien público “con el que no podemos consentir el mercadeo”. También ha incidido en la importancia de la PAC donde la posición de la región “sigue siendo la misma” en la defensa de los intereses de agricultores y ganaderos. El nuevo Consejero contará en la dirección con un equipo de cuatro hombres y cuatro mujeres “comprometidos” y de “valía demostrada”.

El agua, la PAC, el Programa de Desarrollo Rural y la alimentación serán los cuatro objetivos de la Consejería de Agricultura, Agua y Desarrollo Rural presidida por Francisco Martínez Arroyo para esta nueva legislatura; cuatro ejes de trabajo con las miras puestas siempre en el objetivo principal: “trabajar, defender y mejorar la vida de los ciudadanos” de Castilla-La Mancha, para lo cual se mantendrá la interlocución totalmente abierta con todos los colectivos implicados en las diferentes áreas, manifiesta desde la Consejería.

Así lo ha señalado el propio consejero de Agricultura, Agua y Desarrollo Rural que en un acto en el que, han estado presentes los representantes de las organizaciones agrarias y cooperativas, ayuntamientos, entidades financieras, grupos de desarrollo rural con Recamder, empresas del agua, los presidentes de las confederaciones del Júcar, Tajo o Guadiana, entre muchos otros, ha presentado al nuevo equipo directivo que le acompañará en esta nueva legislatura, compuesto por cuatro hombres y cuatro mujeres.

Desgranando uno a uno estos objetivos, ha comenzado por el agua, que ha calificado como “la principal prioridad”.

Y es que, ha dicho, el agua es “absolutamente todo, desde el desarrollo económico, como de la capacidad que tiene en una comunidad autónoma como la nuestra para vertebrar los diferentes territorios que conforman Castilla-La Mancha” con las siete cuencas hidrográficas y por ello se va a trabajar para que “el agua que está aquí, nos ayude a generar desarrollo”. Ésta ha sido una “auténtica declaración de intenciones” de Martínez Arroyo, porque trabajando en la defensa del agua, “lo hacemos en la defensa de los intereses de agricultores de Castilla-La Mancha”.

Y es que, “no es posible pensar en un futuro sin el acceso a un recurso indispensable” y ha remarcado que “es un bien público con el que no podemos consentir el mercadeo”.

El segundo de los ejes de trabajo será la PAC, una política europea, la más importante, ante cuya reforma Castilla-La Mancha va a seguir manteniendo la misma posición: que no se pierda presupuesto.

El consejero ha indicado en este punto que “vamos a defender los intereses de agricultores y ganaderos de Castilla-La Mancha y fundamentalmente de los profesionales” que son los que “se juegan dinero y crean empleo”, con “particular incidencia” en lo que han sido “motores de desarrollo” en esta legislatura pasada: el relevo generacional y la visibilidad de la mujer en el medio rural, ambos aspectos donde “no vamos a rebajar ni un ápice la exigencia” que hasta ahora se ha tenido para priorizar estas dos cuestiones.

El tercero de los objetivos de esta legislatura en la Consejería de Agricultura, Agua y Desarrollo Rural será el nuevo Programa de Desarrollo Rural, una tarea que va a tener gran incidencia en la “vida real”, el cual se va a elaborar “partiendo desde cero” contando para ello con todos; desde alcaldes, los grupos de desarrollo rural, las asociaciones agrarias, las cooperativas, entre muchos más, abriendo un “proceso participativo” para que Castilla-La Mancha pueda presentar pronto este programa para que esté listo de cara a 2022, que es cuando previsiblemente haya que aplicarlo. “Hemos ido muchas veces tarde y no podemos permitirnos ese lujo” y por ello “es necesario elaborarlo desde ya”.

La cuarta y última de las líneas fundamentales de trabajo para estos próximo años será la alimentación, “porque queremos llegar no solo a los 160.000 agricultores y ganaderos de la región, sino a los 2 millones de habitantes, que deben ser conscientes y presumir ellos antes que nadie de lo importante que es en su tierra la agricultura y la ganadería”.

Para ello, con las miras en “llegar directamente a los consumidores”, se va a trabajar por primera vez en la Consejería con todo el conjunto de la cadena agroalimentaria, incluyendo la distribución y la restauración.

En esta nueva andadura que ha comenzado, la Consejería queda estructurada en dos partes diferenciadas de trabajo: una territorial y otra de gestión.

Así, Agapito Portillo estará al frente de la Viceconsejería de Medio Rural, que coordinará directamente el trabajo de la Dirección General de Desarrollo Rural de José Juan Fernández; la Dirección General de Políticas Agroambientales, encabezada por Silvia Nieto y la Agencia del Agua de Castilla-La Mancha que estará dirigida por José Manuel Martín Aparicio.

Cruz Ponce repite en la Dirección General de Agricultura y Ganadería, mientras que la Dirección General de Alimentación, estará dirigida por otra mujer, Elena Escobar.

Al frente de la Secretaría General, volverá a encontrarse Juana Velasco.

Como órgano adscrito de la Consejería, permanece el Instituto Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentaria y Forestal de Castilla-La Mancha (IRIAF), dirigido por Esteban García.