Bodegas Carchelo se marcó hace diez años el objetivo de elaborar el mejor monastrell que jamás se hubiera hecho en España. En 2019 presenta la primera añada de Muri Veteres 2016 y con este vino confía cumplir su objetivo.

Primero seleccionaron la tierra, una parcela de ochco hectáreas preparada para este fin, un viñedo de cepas de 50 años al que desde entonces no le han aportado ni nutrientes, ni fitosanitarios a fin de que sea la tierra quien lo defina.

Ocho hectáreas para 20 barricas de 225 litros, uvas claras y sueltas con óptimo de maduración, han dado como resultado una bajísima producción, una masa foliar abundante.

Todo el proceso es de carácter artesano y meticulosamente controlado, manifiesta la bodega. La fermentación se lleva a cabo en depósitos de madera de muy pequeño volumen (1.500kg de uva). La segunda fermentación en barricas de roble francés y, tras ella, por un tiempo superior a 12 mese de crianza, en barricas de calidad superior.

Tras el embotellado, no verá la luz hasta alcanzado su punto óptimo. El corcho, de la máxima calidad garantiza la imposibilidad de encontrar ni una sola botella con TCA, comenta Bodegas Carchelo.

Con este vino Bodegas Carchedo ha pretendido conseguir “el monastrell más elegante que se ha elaborado en Jumilla”.