En España no hay bastantes estrellas Michelin para adornar los nombres de tanto cocinero como se las merece. Lo que pasa es que de puro humilde, muchos de nuestros restauradores guardan en cofre de plata su sabiduría y su talento, prodigándose poco, con las nefastas consecuencias para su bolsillo que ello acarrea. Uno de esos casos es el de Casa Silvano, Maracaibo, en Segovia.

Oscar Hernando, digno sucesor de su padre, ha conseguido llevar al centro de tan insigne ciudad una carta y unos productos, que de estar en otro sitio mas visible conseguirían formar colas en la puerta que darían la vuelta a la manzana. Las verduras de huerta, la calidad de las carnes o los pescados, los puntos de cocción, la limpieza en el planteamiento de la receta, la presentación de los platos, el servicio atento y diligente, los postres. Ni una pega. Una carta mediana, suficientemente variada, sin hacerte perder en fruslerías, unos sabores rotundos, una cocina de mercado resuelta con la sofisticación de la alta cocina.

En fin, uno de los grandes en una ciudad donde se echaba en falta algo mas que un buen lechazo o los judiones de costumbre, que si bien para el turista son reclamo, están ya superados por la tendencia de los nuevos hábitos alimenticios que nos remiten a variar la dieta.

Falta un poco de frescura en la decoración del comedor, cosa fácilmente asequible, y si bien es muy difícil conseguir ajustar el precio dadas las excelentes calidades de todo lo que sirve, seria un buen aliciente revisar ligeramente los mismos, ya que efectivamente los tiempos están para pocas alegrías. No obstante la relación calidad precio es adecuada.

Hoy por hoy, Maracaibo es para mi el mejor restaurante de Segovia y si estuviera en Madrid, Barcelona o Bilbao, estaríamos oyendo hablar de Óscar Hernando hace ya mucho tiempo. No se lo pierdan.