El pasado 6 de noviembre la Comisión Europea publicó sus previsiones económicas de otoño 2019, que reproducimos a continuación:

La economía europea está en su séptimo año consecutivo de crecimiento, y se prevé que su expansión prosiga en 2020 y 2021. Los mercados de trabajo se mantienen fuertes y sigue disminuyendo el desempleo. Pero el entorno exterior se ha tornado mucho menos favorable, y la incertidumbre va en aumento. Esto afecta sobre todo al sector manufacturero, que además afronta cambios estructurales. El resultado es una economía europea que parece dirigirse a un prolongado período de crecimiento más discreto y débil inflación.

En la zona del euro, se prevé que el producto interior bruto (PIB) crezca un 1,1 % en 2019 y un 1,2 % en 2020 y 2021. Con respecto a las previsiones económicas de verano de 2019 (publicadas en julio), el crecimiento previsto se ve reducido en 0,1 puntos porcentuales en 2019 (a partir de un 1,2 %) y 0,2 puntos porcentuales en 2020 (a partir de un 1,4 %). En el conjunto de la UE, se prevé un aumento del PIB de 1,4 % en 2019, 2020 y 2021. También en este caso se revisa a la baja con respecto al verano la cifra prevista para 2020 (1,6 %).

En palabras de Valdis Dombrovskis, vicepresidente del Euro y el Diálogo Social, también responsable de Estabilidad Financiera, Servicios Financieros y Unión de los Mercados de Capitales, “hasta ahora, la economía europea se ha mostrado resiliente pese a un entorno exterior menos favorable: ha continuado el crecimiento económico, ha habido una robusta creación de empleo y la demanda interna ha sido fuerte. Sin embargo, es posible que entremos en aguas más agitadas: un periodo de gran incertidumbre debido a los conflictos comerciales, el aumento de las tensiones geopolíticas, la persistente debilidad del sector manufacturero y el Brexit. Quiero instar a todos los países de la UE con altos niveles de deuda pública a aplicar políticas fiscales prudentes y a poner sus niveles de deuda en trayectoria descendente. Por su parte, los Estados miembros que tengan margen presupuestario deben aprovecharlo ahora”.

Según Pierre Moscovici, comisario de Asuntos Económicos y Financieros, Fiscalidad y Aduanas, “pese a las crecientes dificultades, en los dos próximos años todas las economías de la UE continuarán su expansión. Los fundamentos de la economía de la UE son sólidos: el desempleo está en su nivel más bajo desde principios de siglo, y el déficit agregado se sitúa por debajo del 1 % del PIB. Pero las dificultades que se avecinan no dejan lugar para la complacencia. Habrá que recurrir a todos los instrumentos políticos para reforzar la resiliencia de Europa y apoyar el crecimiento”.

El crecimiento dependerá de los sectores orientados a los mercados nacionales

Las persistentes tensiones comerciales entre Estados Unidos y China y el alto grado de incertidumbre, sobre todo en el área del comercio, han perjudicado a la inversión, la fabricación y el comercio internacional. Dado que el PIB mundial seguirá débil, en Europa el crecimiento dependerá de la fortaleza de los sectores más orientados a los mercados nacionales. Estos, a su vez, dependerán de que el mercado de trabajo favorezca el crecimiento salarial, de unas condiciones de financiación favorables y, en algunos Estados miembros, del apoyo de medidas presupuestarias. Aunque en todos los Estados miembros se prevé que siga expandiéndose la economía, no es probable que basten por sí solos los factores nacionales para impulsar un crecimiento fuerte.

Los mercados de trabajo se mantendrán firmes pese a un ritmo de mejora más lento

En toda la UE, la creación de empleo ha demostrado una inesperada resiliencia. En parte, esto obedece a que la evolución económica suele tardar cierto tiempo en afectar al empleo, aunque también a su desplazamiento hacia los sectores de servicios. El empleo está en niveles récord, mientras que los de desempleo son los más bajos desde principios de siglo. En la zona del euro, aunque es probable que se ralentice la creación neta de empleo, se espera que la tasa de desempleo siga bajando: de un 7,6 % este año a un 7,4 % en 2020 y un 7,3 % en 2021. En la UE, se prevé que la tasa de desempleo descienda al 6,3 % este año para estabilizarse en el 6,2 % en 2020 y 2021.

La inflación seguirá débil

En la zona del euro, la inflación ha ido ralentizándose a lo largo del año debido a la caída de los precios de la energía y a que la mayoría de las empresas han optado por absorber el alza de los costes salariales en sus márgenes, en lugar de repercutirla en los clientes. Se prevé que durante los dos próximos años se mantengan débiles las presiones inflacionistas. En la zona del euro, se pronostica una inflación (índice de precios de consumo armonizado) del 1,2 % este año y el siguiente y un aumento al 1,3 % en 2021. En la UE, sería del 1,5 % este año y el siguiente y del 1,7 % en 2021.

Disminución de la deuda pública por quinto año consecutivo y ligero aumento de los déficits

Debido a la deuda pendiente, las finanzas públicas europeas seguirán disfrutando de tipos de interés muy bajos. Pese al menor crecimiento del PIB, se prevé que por quinto año consecutivo siga disminuyendo la ratio deuda pública/PIB de la zona del euro, al 86,4 % este año, el 85,1 % en 2020 y el 84,1 % en 2021. Los mismos factores son válidos para la UE, donde se prevé que la ratio deuda pública/PIB baje al 80,6 % este año, al 79,4 % en 2020 y al 78,4 % en 2021.

En cambio, se espera un ligero deterioro de los saldos de las administraciones públicas debido a los efectos de un menor crecimiento y a unas políticas presupuestarias discrecionales algo más laxas en algunos Estados miembros. Si no hay cambio en las políticas, el déficit agregado de la zona del euro pasará de un mínimo histórico del 0,5 % del PIB en 2018 al 0,8 % este año, el 0,9 % en 2020 y el 1,0 % en 2021. Aun así, la orientación presupuestaria agregada de la zona del euro —es decir, la variación agregada del saldo presupuestario estructural de los 19 Estados miembros de la eurozona— se mantendría globalmente neutra. También se prevé que aumente en la zona del euro el déficit agregado: del 0,7 % del PIB en 2018 al 0,9 % este año, el 1,1 % en 2020 y el 1,2 % en 2021.

Riesgos de corrección a la baja de las perspectivas

Una serie de riesgos podrían dar lugar a un crecimiento menor de lo previsto, frenado en caso de nuevo aumento de la incertidumbre y las tensiones comerciales y geopolíticas o de ralentización más pronunciada de lo previsto en China al debilitarse los efectos de las medidas tomadas hasta ahora. En un entorno más inmediato, los riesgos van desde un Brexit desordenado a la posibilidad de que la debilidad del sector manufacturero tenga mayores repercusiones indirectas en los sectores orientados a los mercados nacionales.

En cambio, contribuirían al crecimiento una relajación de las tensiones comerciales, un mayor crecimiento chino y una menor intensidad de las tensiones geopolíticas. En la zona del euro, también beneficiaría al crecimiento que los Estados miembros con margen presupuestario optaran por políticas presupuestarias más expansivas que las previstas. Con todo, en general los riesgos siguen apuntando claramente a la baja.

Reino Unido: hipótesis puramente técnica

Habida cuenta del proceso de retirada del Reino Unido de la UE, las previsiones se basan en la hipótesis puramente técnica de que se mantengan las pautas actuales de las relaciones comerciales entre el Reino Unido y la UE de veintisiete Estados miembros.Esta hipótesis se utiliza únicamente a efectos de previsión, y no tiene incidencia alguna en el procedimiento en curso con arreglo al artículo 50.