Cuarenta pequeñas y medianas bodegas dispersas por todo el territorio de la La Rioja son parte de Bodegas Familiares de La Rioja, una agrupación que nació en el año 1991 para defender los valores de la empresa familiar. Bodegas Familiares de La Rioja la forman bodegas con viñedo propio y cuyo intereses sean exclusivos de Rioja. Su estrategia pasa por la “comarcalización”. Mercados del Vino ha querido conocer sus características y objetivos, pero además su presiente nos ha hecho una evaluación de la vendimia que se está llevando a cabo.

A raíz de la incorporación de dos nuevas bodegas –Bodegas Cupani (San Vicente) y Bodegas González Puras (San Asensio)– a Bodegas Familiares de Rioja, Mercados del Vino y la Distribución ha querido conocer mejor a la Asociación. ¿Quiénes son?, ¿cómo nacieron?, ¿cuáles son sus objetivos? y ¿cuáles sus reivindicaciones? Además, en esta importante época del año, le hemos preguntado a Eduardo Hernáiz, presidente de Bodegas Familiares de Rioja sobre la cosecha actual. Un dato seguimos sin conocer cuánto es la facturación sumada de todos sus miembros.

En la actualidad, cuarenta pequeñas y medianas bodegas, que cubren todo el territorio de la Denominación de Origen Rioja, forman Bodegas Familiares de Rioja. Nacieron en 1991, por iniciativa de una veintena de viticultores y pequeñas bodegas, que constituyeron la asociación para defender los intereses del modelo de negocio familiar.

Por aquel entonces eran necesarias 500 barricas para poder tener la condición de criador y Bodegas Familiares de Rioja fue clave para reducirlas a 50 y permitir que los viticultores pudieran etiquetar y vender vinos criados, nos cuenta Ana Jiménez, coordinadora de Bodegas Familiares de la Rioja.

Pese a que el número de asociados es de 41, en las pasadas elecciones al Consejo Regulador lograron el apoyo de 150 pequeñas bodegas de tipología familiar, dándose la paradoja de que el Grupo Rioja, con 59 votos, tiene casi el 80% de los votos del sector comercial y Bodegas Familiares únicamente el 8%, aunque consiguieron un segundo vocal en el Consejo, comenta Jiménez.

Sus dos grandes principios fundamentales es que son bodegas con viñedo propio y con intereses exclusivos en Rioja. Desde principios de los años 2000, con la Ley del Vino del 2003 y la posibilidad de desarrollar vinos de pago, impulsamos la diferenciación de vinos de Rioja por calidades, aunque siempre “nos hemos encontrado con el interés dominante de mantener un ‘único’ tipo de Rioja, más allá de las diferencias pro el tiempo en estancia en barrica o en bodega de los vinos”, nos cuenta Jiménez.

El año pasado, el Consejo Regulador aprobó la nueva categoría de Viñedos Singulares, en cuya definición Bodegas Familiares de la Rioja ha participado activamente, y también en el desarrollo de los vinos de municipio y de zona. “En estos dos últimos casos ya pusimos de manifiesto públicamente que en las negociaciones de última hora se pervirtieron los conceptos (en principio iban a ser categorías de vinos con rendimientos de producción inferiores al genérico Rioja, pero al final han quedado como meras indicaciones sin mayores exigencias), pero decidimos votar a favor porque entendemos que un viaje hacia el origen, hacia el viñedo, no tendría sentido sin el desarrollo de vinos comarcales y locales”. En todo caso, para nosotros ha sido una decisión histórica, ya que, por primera vez en casi 100 años, Rioja mira al viñedo más allá de al tiempo de estancia en bodega de los vinos, que han convertido a la barrica en un acto protagonista cuando debería ser secundario, continúa Ana Jiménez, coordinadora de Bodegas Familiares.

“En este sentido, nuestra estrategia pasa por la ‘comarcalización’ de Rioja, para mostrar lo que nosotros entendemos como el gran diamante en bruto por pulir, como es la gran diversidad de vinos. No tememos la diferenciación, la diversidad geográfica, sino todo lo contrario: creemos en que Rioja es la tierra de los mil vinos. ¿Qué tiene que ver un vino de las laderas de Yerga con otro de los Obarenes?

En su momento, nos opusimos hasta al imperativo legal a la coexistencia de marcas (que una misma marca pudiera operar en varias denominaciones de origen) porque entendemos que se ha pervertido el origen de los vinos en favor de las estrategias de los grandes operadores, y en la actualidad hemos dado, y seguimos en ello, dando guerra contra la cuota de la Organización Interprofesional del Vino de España (ya pertenecemos a una en Rioja).

Nuestro apellido es Rioja pero por delante tenemos el de Bodegas Familiares. Elaboramos crianzas, reservas y grandes reservas, pero creemos que las barricas han asumido un protagonismo principal en esta película que no les corresponde. Nosotros somos también de ‘madera’, pero más de la madera de las viñas que cultivamos, en muchos casos con un padre que se dedica a cultivar los viñedos, una madre que asume las tareas administrativas y unos hijos que intentan hacer los mejores vinos posibles en un terrible sistema burocrático que cada vez nos ahoga más.

Fuimos también impulsores de la investigación, desarrollo y aprobación de las nuevas variedades minoritarias (autóctonas por supuesto), que el Consejo Regulador aprobó en el año 2009, muchas de las cuales han desarrollado de forma pionera nuestras bodegas.

También tenemos numerosos asociados acreditados como ecológicos y en todos los casos un compromiso de viticultura sostenible y respetuosa. Nosotros tenemos nuestras raíces aquí, pagamos los impuestos aquí (sería curioso si se conocieran donde pagan los grandes grupos) y creamos empleo aquí. Por ejemplo, un asociado nuestro que elabora 35.000 botellas tiene tres personas en plantilla. Multiplica y verás como no salen los mismos números para quien elabora 10 millones de botellas, explica Jiménez.

Valoración vendimia 2017.

Para Eduardo Hernáiz , “esta campaña está muy marcada por la fuertes precipitaciones. Un final de invierno y una primavera lluviosa ayudaron a que la cantidad de uva sea mayor que otros años, pero también trajo enfermedades como el mildiu, que se siguió viendo favorecido por las continuas tormentas de verano, a veces con granizo, que no dieron descanso durante gran parte de julio y agosto. El agricultor ha tenido que estar muy pendiente de la situación y este año se notará quién es un verdadero profesional y quien no. La situación actual con la vendimia a punto de generalizarse es la siguiente:

  1. Viñedos con poca uva, ya sea de forma natural o por aclareos, donde la mayor aireación en los racimos evita problemas de botritys. Al ser una campaña fría, la maduración fenólica esta siendo muy buena y esperamos grandes vinos.
  2. Viñedos con más producción, con focos de botrytis, y con una maduración que va lenta por la gran carga de racimos. Será difícil que maduren de forma satisfactoria para las expectativas de las bodegas, aunque tras la última semana y las perspectivas con poca agua para octubre hacen ser más optimistas que hace un par de semanas.

En resumen, un año muy polarizado donde habrá dos calidades muy diferenciadas, muy similar a la del 2016 pero con alguna dificultad más por las enfermedades.

 

 

 

 

Eduardo Hernáiz, presidente de Bodegas Familiares de Rioja