007Una de las consecuencias más funestas del mundo de locos en el que quieren que vivamos, o más bien que sobrevivamos, es que perdemos no solo el sentido, sino también el sabor de lo que decimos. Durante siglos, las palabras no fueron solo medios de comunicación. Podían ser también maravillas de creatividad, caudales de poesía, y hasta instrumentos de música cuando se transformaban en canto.

 

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