Seis bodegas, dos empresas auxiliares y diez centros de investigación se unen en un proyecto de I+D (VINYSOST) para dar respuesta a los principales retos del sector vitivinícola en España. El objetivo del proyecto es incrementar la competitividad, rentabilidad y sostenibilidad de los vinos españoles. Financiado por el CDTI y la Unión Europea cuenta con 7,5 millones de euros de presupuesto.

El sector del vino está sufriendo una profunda trasformación. La aparición de nuevas zonas productoras, la reducción de las ventas en los países consumidores tradicionales y el aumento del consumo en mercados emergentes está obligando a las bodegas españolas a mejorar su competitividad con la mirada puesta en los mercados internacionales.

Hoy en día el valor medio de los vinos comercializados en España se sitúa en 1,10 euros/litro, una tercera parte del valor del vino francés o la mitad del valor obtenido por la competencia italiana. Para darle la vuelta a esta tendencia, algunas de las bodegas más significativas de nuestro país (Grupo Codorníu Raventós, La Rioja Alta, S.A, Bodegas Torres, Bodegas Barbadillo, Martín Códax y Bodegas Roda), junto a dos empresas líderes de la industria auxiliar (Francisco Oller y Lallemand Bio) y diez centros de investigación punteros del panorama científico español han unido sus fuerzas en un proyecto de I+D denominado VINYSOST, que pretende mejorar la calidad de los vinos españoles en un mercado cada vez más competitivo y globalizado.

“Atrás quedaron los años en los que las bodegas hacían la guerra cada una por su cuenta. Los retos a los que se enfrenta el sector del vino en la actualidad requieren trabajo en equipo y buscar soluciones conjuntas que nos permitan desarrollar tecnologías que mejoren la valoración de nuestros vinos en el mercado exterior”, aseguran los responsables de VINYSOST. El proyecto cuenta con un presupuesto de 7,5 millones de euros y está cofinanciado por la Unión Europea y el CDTI con fondos FEDER.

Para llevar a cabo esta investigación, VINYSOST se desarrolla en tres grandes áreas de estudio. La primera de ellas se centra en los trabajos sobre el terreno que se están llevando a cabo en parcelas experimentales para reducir los efectos negativos de las enfermedades y plagas en los viñedos, analizar la calidad de la uva y controlar el crecimiento de la planta. Una segunda línea de trabajo se orienta al desarrollo de estrategias para el control de la estabilidad aromática y sensorial de los vinos en bodega, gracias a un mayor conocimiento del papel del oxígeno en todo el proceso vitivinícola. El tercer ámbito de actuación se orienta a mejorar la sostenibilidad integral del mismo, desde la cepa hasta la botella, de tal manera que la obtención de producciones de calidad sea compatible con el respeto al medio ambiente.

El consorcio informará puntualmente de los avances que se vayan produciendo a lo largo del proyecto en esta y otras materias, con la esperanza de que las conclusiones puedan servir a otras bodegas españolas para mejorar la competitividad, rentabilidad y sostenibilidad de sus vinos.