Durante los días 16 y 17 de febrero se reunieron en La Rioja los mejores científicos, a nivel mundial, especializados en el estudio sobre los beneficios del consumo moderado de vino sobre la salud en la 8a edición del congreso internacional Wine and Health 2017.

Fueron diversos los temas tratados entre ellos el Vino y la Salud del Cerebro. En este apartado David Vauzour (Escuela de medicina de Norwich, Reino Unido) trató los efectos cognitivos del consumo de polifenoles del vino.

En su intervención comentó que para evaluar la memoria se han elaborado estudios en un modelo basado en la “memoria operativa”, cuyo paradigma es el efecto de la memoria con el consumo de algunos de los aromas del vino, por ejemplo los arándanos. Se produce un aumento de polifenoles en la ingesta de estos frutos, y esto afecta positivamente. En otro estudio analizando champagne, no tenía tantos polifenoles como en un  vino tinto, aunque sí más concentrado pero en un tamaño menor. Mejoramos el funcionamiento del cerebro pero en menor medida.  Por ello, los polifenoles son capaces de modular y equilibrar el funcionamiento y la circulación sanguínea del cerebro. Estos compuestos , polifenoles, tienen un elemento esencial; NADPH oxidasa, que proporciona la capacidad de vasodilatación correcta que se puede mantener durante las 24 horas del día.

Por su parte, Cecilia Samieri (Universidad Victor Segalen Bourdeaux, Francia) manifestó que el cerebro se desarrolla hasta los 30 años aproximadamente, a partir de ahí se producen problemas vasculares y pérdida de volumen cerebral; esto puede dar lugar a la enfermedad del alzhéimer por cada 2/3 individuos, en el que se incluyen factores genéticos y ambientales. Las propiedades antioxidantes y antiinflamatorias y la plasticidad del vino y las proteínas amiloides que junto con la ingesta moderada de etanol proporciona un mecanismo de fortaleza cerebral considerable. La variedad de uva Cabernet Sauvignon, demostrado en laboratorio, ha mejorado la capacidad cerebral disminuyendo la enfermedad del alzhéimer. El vino es un componente clave en la dieta mediterránea; la ingesta moderada de alcohol – vino – mucho más protector que la cerveza, aumenta la capacidad cognitiva y cerebral y reduce la enfermedad del alzhéimer con una proporción en aumento del 10% de la población.

También se trataron los efectos de los diferentes componentes de la dieta mediterránea sobre el deterioro cognitivo y las enfermedades neuro degenerativas. El Dr. Emilio Ros (Hospital Clínico de Barcelona, España) declaró que los antioxidantes cuando alcanzan el cerebro, tienen la capacidad de frenar las enfermedades cerebrales. La ingesta de manzanas, bayas, frutas y verduras, semillas, vitamina b12, vino tinto, té, aceite de oliva etc., proporciona objetivos moleculares que mejora el funcionamiento neuronal con respecto al deterioro cognitivo y las enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer y párkinson principalmente, aunque también contempla casos de depresión e ictus y prevención de diabetes, arteriosclerosis.

Otro de los temas abordados en el congreso fue el vino y el cáncer. Por ejemplo, los Efectos quimiopreventivos de los polifenoles del vino. El Prof. Norbert Latruffe (Université de Bourgogne, Dijon, Francia) en su intervención comentó que los polifenoles reducen el nivel del cáncer, siendo el Resveratrol lo que regula el tratamiento/ aplicación o ingesta de vino en la dieta saludable, regulando así también el micro ARN. Esto hace que el nivel moderado y equilibrado del vino en el organismo, con un consumo moderado de 0,7 gr alcohol/kg, tenga una valoración positiva a la hora de incluir vino tinto en la alimentación diaria.

En otra ponencia Los polifenoles y el cancer, la experiencia de los estudios epidemológicos el Dr. Raúl Zamora (ICO – IDIBELL  Barcelona, España) habló sobre el cáncer es un grupo de enfermedades que superan las 100 tipologías. Su incidencia hacia la mortalidad humana supera los 40 millones de habitantes en todo el mundo y una proporción de Europea de más de 2.000 personas. Los polifenoles son metabolitos que se encuentra entre otros alimentos también en el vino. Los cinco tipos de polifenoles están presentes en la dieta mediterránea; la más alta y rica en polifenoles de toda Europa. Los ácidos fenólicos presentes en el vino, fruta y café son los más representativos, y el consumo de estos alimentos favorece la reducción de cáncer en las personas.